3 de julio 2013 - 00:00

Mursi ofrece Gobierno de unidad pero el golpe parecía inminente

Las multitudinarias protestas nacieron como reclamo por los precios astronómicos del combustible, el  rumbo de la economía  y la islamización del Gobierno llevada a cabo por el presidente Mohamed Mursi (centro), miembro de la poderosa Hermandad Musulmana.  Anoche, centenares de miles de personas mantenían las manifestaciones en las calles de El Cairo, a las que se le habían adherido miembros de la fuerza policíaca (derecha).
Las multitudinarias protestas nacieron como reclamo por los precios astronómicos del combustible, el rumbo de la economía y la islamización del Gobierno llevada a cabo por el presidente Mohamed Mursi (centro), miembro de la poderosa Hermandad Musulmana. Anoche, centenares de miles de personas mantenían las manifestaciones en las calles de El Cairo, a las que se le habían adherido miembros de la fuerza policíaca (derecha).
El Cairo - El presidente egipcio, Mohamed Mursi, rechazó ayer el ultimátum de las Fuerzas Armadas con un discurso desafiante en el que afirmó que defenderá su administración con su vida, a la par que propuso a la oposición la formación de un Gobierno de unidad. Lejos de apaciguar la tensión, el Ejército emitió, al cierre de esta edición, un comunicado llamado "Las horas finales", en el que afirmó que "es más honorable morir que ver al pueblo sentirse aterrorizado o amenazado. Sacrificaremos nuestra sangre por Egipto y su pueblo frente a cada terrorista, extremista o ignorante", lo que auguraba un golpe de Estado en las próximas horas.

En un discurso a la nación televisado cerca de la medianoche, Mursi acusó a remanentes del antiguo régimen de Hosni Mubarak de estar detrás de la ola de protestas y violencia callejera iniciada en los últimos días, que ayer derivaron en más choques entre rivales.

"La legitimidad es la única garantía contra la violencia. El antiguo régimen no regresará, aseveró el islamista Mursi en su discurso, poco antes de que venza un ultimátum dado el lunes por el Ejército para que escuche los reclamos de la calle y alcance un acuerdo con la oposición política. "Salvaguardaré la legitimidad con mi vida", agregó.

Poco antes del discurso, la agencia de noticias estatal egipcia MENA informó que el Ejército planeaba suspender la Constitución, disolver el Parlamento e instaurar un Gobierno de transición liderado por el presidente de la Corte Suprema si el presidente no alcanza para hoy un entendimiento con la oposición.

En su intervención, Mursi dijo que "se elaboró una iniciativa para hablar con la oposición, formar un nuevo Gobierno de unidad y acelerar las leyes electorales para celebrar comicios parlamentarios en seis meses". "Si esta iniciativa no se acepta, el país recorrerá un camino oscuro y volveremos al casillero uno", agregó Mursi, citado por la página web del diario egipcio Al Ahram.

"He cometido errores, la corrupción y otros desafíos heredados del viejo régimen permanecen, se necesita tiempo para resolverlos. No se dejen robar vuestra revolución", puntualizó.

Minutos antes del discurso, en su cuenta de Twitter, el mandatario había pedido al Ejército retirar su amenaza de intervenir, defendió su legitimidad constitucional y rechazó tomar medidas bajo cualquier tipo de presión interna o externa.

Hasta anoche el mensaje parecía no haber convencido a la oposición, que acusó a Mursi de "amenazar a su pueblo" y le exigió que renuncie. Poco antes habían anunciado la designación del prooccidental Mohamed El Baradei, exdirector de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), como su representante con vistas a una transición política.

Mientras Mursi hablaba por TV, cientos de miles de manifestantes desbordaban la céntrica plaza cairota de Tahrir y se congregaban alrededor de los dos palacios presidenciales de la capital para forzar la salida del mandatario y la celebración de elecciones anticipadas, en concentraciones que continuaban al cierre de esta edición.

Paralelamente, un nutrido grupo de manifestantes pro Gobierno denunciaron un golpe contra el primer presidente de Egipto elegido democráticamente frente a la Universidad de El Cairo, y luego se enfrentaron con opositores, en una batalla sangrienta que anoche ya se había cobrado la vida de 16 personas.

Uno de los líderes de la Hermandad Musulmana, a la que pertenece Mursi, urgió a los egipcios a estar dispuestos a sacrificar sus vidas para prevenir un golpe de Estado, e hizo referencia a la sangre vertida para obtener la caída del expresidente Hosni Mubarak en 2011. "La posición del Ejército es preocupante. Si toman el país, haremos una revolución islámica", advirtió Mohamed Abdel Salem, un manifestante pro Mursi.

En ese marco, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó ayer a su homólogo egipcio para expresarle su preocupación por la crisis política.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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