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Muy poco serio: cowboy desnudo se ve elegible y agita a Nueva York
Robert Burck, de 38 años, ameniza los días de Times Square. Ayer logró altísima repercusión mediática al lanzar su postulación a alcalde de Nueva York.
Rodeado por decenas de periodistas y cámaras de televisión, Robert Burck, de 38 años, entró en la política norteamericana en paños menores, con un sombrero tejano, botas y slip blancos. Y parece tomar bastante en serio su candidatura.
Su objetivo es competir en las elecciones del 3 de noviembre frente a otro candidato independiente, el actual alcalde y multimillonario Michael Bloomberg.
Bloomberg, que ha desplegado todo el peso de su fortuna en la campaña para obtener un tercer mandato, incluyendo propaganda masiva en televisión, es considerado como amplio favorito, sobre todo a falta de adversarios fuera del discreto demócrata William Thompson.
Nadie contaba con la entrada al rodeo del Cowboy Desnudo, una consecuencia natural, según él, de su presencia en el corazón de la ciudad durante una década. Compara su potencial político con el de un Arnold Schwarzennegger.
Pocos turistas que visitan Times Square resisten a la tentación de posar junto al escultural y kitsch vaquero rubio, que exhibe una prominente cruz cristiana en el pecho y un tatuaje con la imagen de Cristo en el hombro. El Cowboy Desnudo posa, sonríe, dice alguna broma y a menudo desliza con picardía la mano sobre las nalgas de la admiradora, antes de recibir la propina.
Es oriundo de un suburbio de Cincinnati (Ohio, norte). Allí pasó una infancia y adolescencia difícil, la de «un chico con mucha energía pero sin lugar donde ponerla», explica seriamente en su video de campaña.
Su vida cambia cuando consigue un trabajo en un restorán TGI Fridays que lo integra a la sociedad, pero sobre todo cuando tras posar para Playgirl se le ocurre cantar en calzoncillos en una avenida de Venice, California.
La idea no sólo le permitió pasar instantáneamente «de cero a héroe», sino que le asegura el sustento, unos mil dólares diarios: «Sería una locura haber hecho otra cosa», dice.
«Si pude literalmente construir una marca global con un par de calzoncillos, botas y un sombrero, piensen en lo que podría hacer por la ciudad de Nueva York si tengo el apoyo de todos sus recursos y su gente».
Asegura poseer un título de Ciencias Políticas, aunque salió del paso con cierta dificultad cuando un periodista le pidió que citara los nombres de dos jueces de la Corte Suprema de Justicia.
Pero para Burck, la prueba de su aptitud para la política es tan sencilla de entender como su indumentaria: «Hacer más con menos» es su divisa. «Soy alguien que logró hacer bastante con poca cosa», insiste, al presentar su «Paquete de estímulo desnudo», un programa basado en la pequeña empresa.
Impuestos («si es rico, deje de quejarse y pague»), transporte («botones para llamar taxis en cada esquina»), seguridad reforzada, casamiento homosexual y turismo son sus prioridades.
Propone, además, construir una capilla en Times Square como empresa «de mil millones de dólares» para casar a la gente y competir con Las Vegas. «Yo sé lo que hay en la mente de cada neoyorquino, desde el vendedor de salchichas hasta los políticos», asegura con convicción el Cowboy Desnudo.
El vaquero concluyó el lanzamiento de campaña con una canción folk, acompañado por la guitarra que lleva siempre colgada del cuello.
Agencia AFP


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