NAC & POP: Las “multis” que adora Moreno

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Guillermo Moreno dejó en claro que es de los funcionarios más creativos del Gobierno y que no tiene empacho en definirse como Nacional y Popular, al tiempo de tener como principales aliados de sus estrategias a las multinacionales más poderosas de cada sector sobre los que avanza. Sus dos últimas embestidas, el congelamiento de precios y la presión sojera, así lo demuestran.

Para poder presentar ante Cristina de Kirchner un acuerdo que sostenga los valores de los alimentos, bebidas, artículos de limpieza y de tocador -principales protagonistas de sus mediciones polémicas del IPC- se valió de los mayores súper e hipermercados del país. Así, por su escritorio, pasaron los responsables de Cencosud (Jumbo y Disco), Carrefour y WallMart; quienes tras negociar durante no más de dos horas cerraron el acuerdo en la última semana de enero. Luego el congelamiento fue más o menos respetado hasta esta semana y extendido hasta junio con la idea que finalmente sea una realidad más o menos seria hasta después de las elecciones de octubre. Moreno los llamó aliados y los felicitó en reiteradas oportunidades por haber sido compañeros en el esfuerzo. El secretario de Comercio tuvo así como sus principales estrategas para el congelamiento a tres grandes multinacionales: una chilena, una francesa y una norteamericana, las que dominan casi el 70% del consumo en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, obligando luego al resto de los supermercados a adherirse bajo amenaza de perder aún más los mercados. De hecho, uno de sus aliados de etapas anteriores, los pequeños comercios, ya ven con malos ojos esta especie de traición morenista de haberlos dejado de lado y obligarlos a congelar precios para poder mantenerse a flote en la competencia. Pero además, estas pymes están levantiscas ante el lanzamiento de la supercard con la cual los súper e hipermercados atraerán aún más clientes, haciendo todavía más difícil la pelea contra los poderosos del sector.

En su congelamiento y acuerdo con los grandes del consumotambién perdió dos antiguos aliados del morenismo puro y duro. El matarife y hoy importante comerciante de carne Alberto Samid siente que quedó afuera de las preferencias del secretario y hasta se atrevió ya a publicar avisos de su cadena El Rey de la Carne los fines de semana en Clarín y La Nación como forma de hacer que su exfuncionario favorito reaccione y lo vuelva a llamar. Aún no ocurrió. El otro excruzado de Moreno que ya no está en el altar del secretario es Alfredo Coto, la única cadena de supermercados de capitales argentinos y que durante años fue aliada del oficialismo. Coto se quejaba del congelamiento y lo demostró poniendo publicidad en ambos matutinos, además de ser un sponsor de las páginas de internet de los medios más cuestionadores. Hasta el momento, Coto sólo recibió alguna que otra maldición en vivo y en directo, pero sus reclamos siguen sin escucharse.

En el caso de los sojeros la situación es parecida. Moreno tiene una relación excelente con los seis grandes exportadores (Cargill, Nidera, Bunge, Dreyfuss, Molinos y Dehesa), los que cada vez que tienen garantía de liquidación de divisas por parte de los productores, le adelantan los dólares para que pueda luego pelearle a la moneda norteamericana y la caída de reservas. Se trata de una alianza con lo más importante y poderoso de la cadena de comercio internacional de la Argentina. Como contrapartida, Moreno asegura que los principales retenedores de soja están entre los pequeños y medianos productores y que son éstos los que estuvieron comprando silobolsas donde hoy se guardarían ingresos por unos u$s 3.000 millones que tanto quiere y necesita el Gobierno.

@cburgueno

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