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Nada para aplaudir
Román aplaude a Furchi con ironía y éste le muestra la tarjeta roja. El error del árbitro derivó en el segundo gol de Central y generó el descontento general de La Bombonera.
Boca sufre, por los rivales de turno, por sus propios desacoples defensivos, por rendimientos individuales y hasta, como en este partido con Central, fallas del árbitro. Toda esta cadena de errores coincidió en el minuto 85 del partido. Sólo Rafael Furchi vio falta de Pochi Chávez a dos jugadores de Central mientras el volante de Boca tenía la pelota en su poder. El tiro libre al área, sin mucho peligro, tuvo la inexplicable salida de Javier García lejos de su arco, el manotazo al aire del uno no sólo lo dejó en evidencia, sino también que le dejó todo servido a Caraglio para que ponga el 2 a 1 lapidario. Para colmo de males, la protesta aireada contra Furchi de aquel supuesto foul terminó con la tarjeta roja a Juan Román Riquelme, por protesta reiterada, con irónico aplauso incluido en la cara misma del árbitro.
Hasta ahí, a Boca le había costado emparejar un desigual primer tiempo, donde Central tuvo las cuatro situaciones claras de gol de esa primera mitad, donde encontró la ventaja por el frentazo de Burdisso (es muy fácil cabecearle a la defensa xeneize) que desvió a la red De León. En el complemento, con Chávez por Luiz Alberto, tuvo más volumen de juego, creó situaciones (una de Méndez desde afuera del área, dos de Gaitán, una fue el empate), pero sin pasarle por encima a Central, que veía con buenos ojos llevarse un punto de La Bombonera en el inicio de la era Madelón.
«Es el peor momento que nos ha tocado vivir en Boca en los últimos diez años, hemos tocado fondo. Ésta es la consecuencia de varios campeonatos, no es de este torneo o del semestre pasado». Las palabras podrían pertenecer a un hincha común, pero saliendo de la boca de Martín Palermo, se transforman en una autocrítica que prende una alarma para el futuro inmediato de Boca.

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