Si puede utilizarse un caso testigo, muestra individual que pueda definir el universo de la rueda de ayer: nosotros nos quedamos con la plaza de YPF. Durante el martes los papeles de la petrolera parecían realmente "empetrolados" y fueron la gran causa de la caída del Merval en un 2% (ella aportó desde su gran peso propio un 8%), como también en la trepada inapropiada del volumen transado: con más de $ 22 millones. En tal figura, fue una conjunción que encaja en el término de "corrida" en su plaza. Pero solamente unas horas después YPF se convirtió en la gran atracción de la demanda y se marcó con un repunte que superó el 12% en sus cotizaciones, con más de $ 13 millones negociados. A partir de esto, es sencillo imaginar lo demás: día con rebotes de hasta seis, siete por ciento en varias líderes y un mercado local que de aturdido por las ventas se vio sacudido por las compras. A tal punto que el Merval partió con mínimo de 3.514 puntos, para después subir a un máximo de 3.720 y que le sirvió de nivel de cierre: ergo, con aumento del 6% redondo, sobre el pobre final del martes. Rueda sumamente fluida en órdenes y que alcanzaron un monto de casi $ 72 millones de efectivo. En el exterior, todo se mantuvo en lo sobrio y con el Dow dentro de su régimen habitual, sumando de a poco: pero siempre. Un 0,4% fue lo de ayer, mientras los europeos sintonizaron onda similar y el Bovespa pudo repuntar un pálido 0,3 por ciento.
Después de cuatro ruedas de castigos implacables, el recinto local se vio con fuerzas de demanda que impresionaron por su paso decidido y con una capacidad de "barrido" de sugestivo origen. Dio para pensar en las vivaces "manos amigas": ayer muy amigas del papel de YPF y, desde allí, para todas. La Bolsa, juguetona.
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