25 de mayo 2015 - 00:00

Naná Vasconcelos: la diversidad sin resignar la identidad

Naná Vasconcelos abrirá  el próximo sábado el festival “Conexão PE” (Conexión Pernambuco) en el Centro Cultural Kirchner.
Naná Vasconcelos abrirá el próximo sábado el festival “Conexão PE” (Conexión Pernambuco) en el Centro Cultural Kirchner.
El flamante Centro Cultural Kirchner está siendo motivo de debate, de discusiones y también de entusiasmo por parte de artistas, periodistas, productores, políticos, etc, de todos los pelajes. Entre las cosas que allí sucederán está el festival "Conexão PE" (Conexión Pernambuco). Con varios años de existencia, este encuentro llegará a la Argentina gracias al apoyo del Ministerio de Cultura, que aportará dos salas del nuevo espacio y la entrada gratuita para el público.

Precisamente en la sala más importante del CCK, la bautizada "Ballena azul", el percusionista brasileño Juvenal de Hollanda "Naná Vasconcelos presentará "El latido del corazón" el sábado 6 de junio. Oriundo de Recife, viejo conocido del público argentino, artista de géneros y mundos sonoros muy distintos, en este caso compartirá escenario con sus coterráneos Siba y Jam da Silva, que completarán la grilla Y un día antes por la tarde, Vasconcelos ofrecerá un "workshop orgánico" (así lo llama) en "La Cúpula", otra de las salas del mismo centro cultural.

De esto y de otros asuntos dialogamos con el artista brasileño.

Periodista: Usted ha vivido en muchos lugares del mundo ¿Qué es lo que aprendió y sumó a su trabajo con esas mudanzas?

Naná Vasconcelos:
Fue importante conocer distintos tipos de música y músicos, pero más importante aún fue comprender que yo tenía una cosa que ellos no tenían. De esa forma, nunca he perdido mi identidad. Es como si yo nunca hubiera salido de Brasil. Sólo estuve viviendo afuera.

P: ¿Qué lo lleva a dedicar buena parte de su tiempo a la docencia?

N.V.:
Yo creo que es importante mostrar las fórmulas que aprendí por el mundo y así exponer mis ideas. Para que la gente pueda comprender de dónde sale la mi fuente de creatividad.

P.: Usted llama "workshop orgánico" a lo que hará en Argentina. ¿Podría explicarme qué significa eso?

N.V.:
Es un trabajo con el cuerpo como instrumento principal, porque pienso que el primer instrumento es la voz y el mejor instrumento es el cuerpo. Todo lo demás es una consecuencia de esa forma de pensar.

P.: De igual modo, ¿puede contarme cómo será su concierto en Buenos Aires? ¿Qué es "El latido del corazón"?

N.V.:
"O bater do coração" (El latido del corazón) es una performance donde busco contar historias, mostrar escenarios de mi país a través de sonidos y utilizando la percusión como si fuera una orquesta de diferentes timbres, buscando hacer la música con percusión y mostrando la potencialidad visual que existe en la música. Cada composición es un escenario. Por ejemplo: "vamos para la selva" tiene la idea de llevar el público para la selva amazónica a través de los sonidos. Pero suceden muchas cosas más, puesto que ese concierto tiene total interacción con la platea. Es un espectáculo que hace despertar el niño que hay en cada uno de nosotros.

P.: Usted ha compartido experiencias con artistas muy distintos, en estilos, nacionalidades, edades, etc. ¿Qué lo mueve a asociarse con tantas personas?

N.V.:
Primero es para mí un intercambio de ideas y de maneras de hacer música. Uno de los encuentros que más me marcaron fue con Don Cherry, puesto que siempre lo vi como si fuera una escuela de música de la calle.

P.: Si usted tuviera que explicar a alguien que no lo conoce qué música hace o con qué género deberíamos identificarlo. ¿Qué diría?

N.V.:
Soy brasileño, soy músico, sin embargo no formo parte de ningún movimiento musical. Aprendí a escuchar y de esa forma encuentro espacio en cualquier situación musical. Si le gusta, llamémoslo "Word Music".

P: ¿Cuáles son las músicas o los músicos que, más allá de su trabajo, lo atraen especialmente?

NV:
Don Cherry, como le dije, y Egberto Gismonti. Don por la profundidad y apertura a la música universal y Egberto por sus habilidades.

P.: ¿Cómo se lleva con la tecnología aplicada la música?

N.V.:
Yo utilizo lo que más me hace falta de eso, pero siempre con la idea que prevalezca lo orgánico.

P.: ¿En qué está trabajando por estos días?

N.V.:
Estoy finalizando un proyecto de Zeca Baleiro y Paulo Lepetit, llamado "Tem café no bule". Sigo siempre que puedo trabajando con los niños, estoy definiendo mi CD con orquesta sinfónica e iniciando un documental sobre mi trayectoria musical por el mundo.

P.: Por último, ¿qué relación particular tiene, si es así, con los músicos y la música argentinos?

N.V.:
A mí me gusta muchísimo la música de Pedro Aznar, Agustín Pereyra Lucena, toda la familia Saluzzi y, claro, mí querida y eterna amiga Mercedes Sosa.

Entrevista de Ricardo Salton

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