19 de octubre 2009 - 00:00

Narcotráfico y violencia tribal

Teherán - La provincia de Sistán Beluchistán, situada en el sureste y fronteriza con Afganistán y Pakistán, es el principal escenario del tráfico de drogas y por tanto una de las regiones más inseguras de Irán.

Desde hace más de dos décadas grupos de bandidos dominan las áreas fronterizas y mantienen duros combates con la Guardia Revolucionaria iraní, que controla las zonas limítrofes, incluidos los aeropuertos.

El mayor reto para ese cuerpo de élite es la banda Yundalah (Soldados de Dios), que lidera Abdolmalik Rigi y que está presente en Irán, Afganistán y Pakistán, lo que hace más difícil su localización.

Yundalah estuvo involucrada en varios ataques y actos de sabotaje, así como en secuestros y asesinatos en la provincia en la que hasta ahora han muerto más de 3.000 miembros de la Guardia.

Círculo vicioso

Para los conocedores de Sistán Beluchistán, la lucha entre Yundalah y la Guardia Revolucionaria es un círculo vicioso. Los criminales de ese grupo matan a los guardias, los guardias arrestan y ejecutan a los miembros de Yundalah y entonces la banda responde con más ataques.

Las tensiones entre ambas facciones han escalado en los últimos meses tras el arresto y la sentencia de muerte contra Abdol-Hamid Rigi, el hermano del líder de Yundalah. La ejecución de Rigi estaba prevista para julio, pero se retrasó por motivos desconocidos.

El hecho de ayer podría estar también relacionado con la sentencia a muerte de Rigi.

Funcionarios iraníes también lo relacionan con esfuerzos de la «opresión mundial» -expresión para referirse a Estados Unidos y el Reino Unido- para mostrar discordia entre los musulmanes chiitas y sunitas. Mientras la gran mayoría de los iraníes son seguidores de la rama chiita, los beluchis y también los miembros de Yundalah son sunitas.

Sin embargo, los analistas consideran que las diferencias religiosas no son tan importantes como los confictos por el tráfico de drogas, especialmente teniendo en cuenta que sólo una pequeña parte del alijo es confiscado por la Guardia Revolucionaria mientras el resto va a parar a lucrativos mercados europeos.

Agencia DPA

Dejá tu comentario