9 de junio 2009 - 00:00

Nauman, pionero del video arte, dos veces León de Oro en Venecia

Gracias a «Topological Gardens», del artista conceptual y multimedia Bruce Nauman (al lado uno de sus trabajos con neón), EE.UU. recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia 2009 a la mejor participación nacional.
Gracias a «Topological Gardens», del artista conceptual y multimedia Bruce Nauman (al lado uno de sus trabajos con neón), EE.UU. recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia 2009 a la mejor participación nacional.
Como adelantó ayer Ana Martínez Quijano, la enviada especial de este diario a Venecia, el León de Oro de la 53° Bienal a la mejor participación nacional fue para los Estados Unidos por «Topological Gardens» de Bruce Nauman, curada por el argentino Carlos Basualdo, que plantea nuevos vínculos entre los Giardini y las universidades de la ciudad.

En 1999, Nauman había obtenido el León de Oro a la trayectoria junto a la artista francesa Louise Bourgeois.

El artista conceptual y multimedia estadounidense ha desarrollado una larga trayectoria desde la década del 60. Ha realizado una obra que incluye esculturas, fotografías y obra gráfica, pero se ha destacado por sus propuestas con neón, performances y videos.

Creador de sólida formación, estudió matemáticas y física, en la Universidad de Wisconsin-Madison, y arte en la Universidad de California. Siendo profesor en el San Francisco Art Institute, comenzó sus primeras experiencias en el campo del arte de acción. En 1968, año clave para su carrera, conoció a los coreógrafos Meredith Monk y Merce Cunningham. Expuso en Alemania, en la galería Konrad Fischer y participó en la IV Documenta de Kassel. Ese mismo año presentó su primera muestra en la ciudad de Nueva York, en la galería Leo Castelli, donde expuso esculturas de neón, como «Mi apellido exagerado catorce veces en posición vertical». Los títulos muy descriptivos con referencias personales se convirtieron en características de sus obras.

Nauman se interesó particularmente por la filosofía de Ludwig Wittgenstein y sus planteos sobre el lenguaje. Prioriza la idea y el proceso creativo, utilizando múltiples materiales y soportes, incluso su propio cuerpo, para exploraciones sobre arte e identidad. «La conciencia de la propia persona nace de la realización de un cierto grado de actividad y no sólo de la reflexión sobre uno mismo. La práctica es fundamental», sostuvo Nauman.

En su performance «Posturas pared-suelo» (1968), en la Universidad de California, lograba distintas imágenes al rotar su cuerpo. Al año siguiente, comenzó a exponer en Nueva York junto con un grupo de artistas entre ellos, Eva Hesse, Richard Serra y Joël Shapiro. Instaló en el Whitney Museum de Nueva York su primer «corredor». En «Manipulating a Fluorescent Tube» planteó un juego de posturas entre su cuerpo y un tubo fluorescente. A diferencia de Dan Flavin que trabajaba sólo con formas geométricas y neutras, en sus trabajos con el neón Nauman incluyó su propio cuerpo.

En la década del 70, inició sus intervenciones en el espacio, filtrando la percepción por medio de cámaras, y luego invirtiendo túneles y pirámides. En 1972, comenzó a itinerar por museos de los Estados Unidos y Europa la muestra «Bruce Nauman: Obra de 1965 a 1972».

Nauman fue un pionero del video arte. «En Triángulo sudamericano», la primera escultura de «South America Series» (1981), utiliza una silla como metáfora: un torturado materializa la violencia en el mundo contemporáneo. «Comencé utilizando una silla que en un sentido simbolizase una figura, y empecé a torturar a la silla colgándola boca arriba, boca abajo, de costado... Luego pensé que la tortura tiene que tener lugar en una habitación, pero no sabía cómo imaginar la habitación, ni cómo poner la silla en ella. De mis espacios anteriores recordaba que los que se asemejaban a un triángulo eran los más incómodos y los más desconcertantes. Entonces decidí suspender la silla y colgar un triángulo alrededor, a una altura que supusiese una barrera para poder aproximarse a la silla desde el exterior, ya que ese impedimento de poder tocar la silla, de hacer algo que deseas, te provoca cólera y frustración que es una parte importante del contenido de la obra», explicó.

«La intención del artista no es abastecer de respuestas a las preguntas ya hechas sobre lo cotidiano, sino al contrario, añadir nuevas preguntas a las antiguas, precisando así los problemas, fracasos y contradicciones del mundo actual», sostuvo la crítica española María de Corral.

Desde la década del 80 se centró en los aspectos más traumáticos de la existencia y logró expresar lo más deplorable de la experiencia humana. En la instalación «Clown Torture» (1987), el espectador imagina una situación amenazante para un payaso que grita «No, no.». A mediados de los 90 se presentó una retrospectiva en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y en el Kunsthaus de Zúrich.

Ser artista para Nauman, conlleva una responsabilidad moral. Su prestigio no sólo se limita al público y la crítica sino también entre sus pares, los artistas, que lo consideran un referente.

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