18 de marzo 2015 - 00:00

Netanyahu se proclamó ganador y busca retener el poder en Israel

El premier Benjamín Netanyahu (arriba) invitaría para formar Gobierno a Campo Sionista, del líder laborista Isaac Herzog y la exministra Tzipi Livni (abajo). Un tercer actor, Moshé Kahlon (derecha), entró en juego con su partido de centro, Kulanu.
El premier Benjamín Netanyahu (arriba) invitaría para formar Gobierno a Campo Sionista, del líder laborista Isaac Herzog y la exministra Tzipi Livni (abajo). Un tercer actor, Moshé Kahlon (derecha), entró en juego con su partido de centro, Kulanu.
Jerusalén - Los militantes del Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebraban anoche las 32 bancas en la Kneset (parlamento) que le adjudicaba el escrutinio, lo que dejaba al oficialismo de derecha con más chances de retener el poder.

Al cierre de esta edición y con el 57% de los votos escrutados, Campo Sionista, la alianza de centroizquierda del laborista Isaac Herzog, hijo de un expresidente, y la exministra de Justicia, Tzipi Livni, líder de los centristas de Hatnua (Movimiento), que obtenía 24 escaños.

El líder de derecha calificó las elecciones de "gran victoria para el Likud" y para "el campo nacional", algo que fue calificado como "apresurado" por Herzog.

Anoche, fuentes del Likud admitieron que Netanyahu, contrariando lo dicho horas antes, podría contactar al centroizquierda, como desea el jefe de Estado, para evitar un escenario de inestabilidad a corto plazo. "Netanyahu no planeaba un Gobierno de unidad, pero a veces uno se encuentra en situaciones en las que no tiene ninguna opción", se justificaron. "En este caso, el escenario más probable es que se comprometa a pagarle al Campo Sionista un alto precio con el fin de formar Gobierno", indicó un vocero del partido.

Pero desde el sector de Herzog aún no se resignaban del todo. "El Likud engaña, el bloque de la derecha se redujo. Cualquier cosa es posible hasta que no se sepan los resultados oficiales", afirmó un vocero de Campo Sionista. Los datos oficiales se esperaban para la madrugada de hoy.

Pese a que en el sistema parlamentario israelí no es necesariamente el líder de la fuerza más votada el encargado de formar Gobierno, observadores daban por descontado que Netanyahu lograría la mayor cantidad de apoyo entre los 120 parlamentarios para hacerlo. Contará para ello a sus socios actuales de derecha, a quienes debe en gran parte el giro agresivo de su campaña en los últimos días antes de las elecciones cuando declaró que mientras dure su mandato no habrá un Estado palestino.

Ayer, el exministro de Relaciones Exteriores y número seis en la lista del Likud, Shilvam Shalom, afirmó que las formaciones ultranacionalistas Hogar Judío, del ministro de Economía Naftalí Bennett, un dirigente procolonias; e Israel Beitenu (Israel, Nuestro Hogar), además de los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, apoyarán a Netanyahu.

Observadores señalaban como clave para un nuevo Gobierno israelí el apoyo del centroderechista Kulanu (Todos nosotros) de Moshé Kahlon, un exmiembro del Likud, que lograba anoche entre nueve y diez escaños.

Kahlon rompió con Netanyahu en 2011 por sus diferencias en políticas sociales. El lunes, el primer ministro había ofrecido el Ministerio de Finanzas a esa formación para que lo apoye en una coalición. Sin embargo, este no descartaba la posibilidad de sumarse a una alianza con Herzog, de modo de convertirse en el fiel de la balanza y vender más caro su respaldo.

Así, el exministro de Comunicaciones dijo le recomendará a Rivlin "cualquier candidato que opte por una vía social". "Netanyahu y Herzog me llamaron por teléfono. No dejé que la conversación evolucionara. Estoy esperando a los resultados reales", declaró.

Kulanu es la única posibilidad de éxito para el Campo Sionista, si es que se le hace el encargo de formar de Gobierno. Anoche, el partido pacifista Meretz, que obtendría cinco escaños, instó a Herzog y a Kahlon a cerrar filas y no negociar con Likud.

En una eventual alianza de esas tres fuerzas se sumaría el partido laico de centro Yesh Atid (Hay futuro), del exministro de Finanzas de Netanyahu, Yair Lapid (once diputados).

La suerte política de Netanyahu depende de todos estos escenarios, a los que se sumó también una coalición árabe, la Lista Árabe Común, que obtendría el tercer lugar, con 10 escaños, según los sondeos (ver pág. 15). Todo era fiesta en Nazaret, en el cuartel general de la lista que representa a los árabes israelíes, descendientes de los palestinos que se quedaron en sus tierras cuando se creó Israel en 1948.

Teniendo en cuenta las múltiples alianzas posibles, el resultado de la elección podría dar lugar a un largo período de negociaciones antes de la formación de un Gobierno. El candidato designado por Rivlin tendrá hasta 42 días para negociar.

La tasa de participación en los comicios fue del 71,8%, la más alta desde 1999, dijo la Comisión Electoral.

Fue el propio Netanyahu el que precipitó estas elecciones anticipadas, convocadas dos años antes de lo previsto, cuando a fines de 2014 rompió la coalición gubernamental, creyendo estar en posición de fuerza frente a sus adversarios, en particular Herzog, abogado de 54 años, varias veces ministro, al que se reprocha falta de carisma. Durante la campaña, Netanyahu se presentó como garante de la seguridad de un país que, ha librado ocho guerras desde su creación en 1948.

Agencias AFP, EFE, Reuters,

ANSA y DPA

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