Washington - El ex vicepresidente estadounidense Dick Cheney se encontraba ayer entre fuertes críticas de parlamentarios demócratas y republicanos luego que la prensa local reveló que el número dos de la administración Bush habría ordenado a la CIA ocultar al Congreso un programa antiterrorista durante ocho años.
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La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, afirmó a la cadena de televisión Fox News que la decisión de encubrir el plan «es un gran problema» porque «se apartó de la ley».
«Tiene que ser investigado», recalcó por su parte Dick Durbin. El «número dos» de los demócratas en el Senado remarcó que «dar al presidente un poder sin ningún control va más allá de lo que permite la Constitución». Cheney no pudo contar ayer ni siquiera con el respaldo de sus correligionarios. El senador republicano Judd Gregg, por ejemplo, reconoció en CNN que «la información debió ser compartida» con el Congreso y lo mismo opinó su colega John Cornyn en Fox News.
El jefe de la Agencia Central de Inteligencia, Leon Panetta, informó a parlamentarios que la CIA había «ocultado al Congreso durante ochos años informaciones sobre un programa antiterrorista bajo orden directa de Cheney» (2001-2009).
Dos ex miembros de la CIA explicaron a The Washington Post que este dispositivo consistía en dotar a la agencia de inteligencia de «medios necesarios» para sus operaciones, pero no dieron más precisiones. La investigación sobre la legalidad de la decisión tomada por Cheney podría coincidir con otra sobre si agentes de la CIA cometieron crímenes por torturas a detenidos durante los interrogatorios.
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