No gana nadie, perdemos todos

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Las brasas del miércoles 28 todavía humeaban después de haber tenido una jornada sin lugar a la reflexión, solamente para el ataque, las acusaciones y las ofensas cruzadas. Fue demasiado contenido para una sola jornada donde arrancó a media tarde con la lectura del comunicado de Diego Maradona a la vera de la autopista Riccheri; continuó alrededor de las 21.30 en la puerta de AFA cuando Julio Grondona salía rumbo a su domicilio y, por si fuera poco, por el mismo precio, Carlos Salvador Bilardo le puso el moño en radio La Red cuando, en su propio programa, atendió sin anestesia al ex seleccionador y a sus colaboradores, el mismo DT que supuestamente, él eligió.

«Grondona me mintió, Bilardo me traicionó», disparó el 10, conformando, junto a su sin igual autoría, una de las frases del año.

Conocedor de quienes estaba hablando Diego le apuntó exactamente al punto neurálgico donde más podía llegar a dolerles a sus nuevos (viejos) enemigos públicos. Don Julio fue escueto: «Yo no le mentí a Maradona», pero el doctor, cargó, apuntó y disparó con munición de grueso calibre. 

  • «Quiero saber en qué lo traicioné. Se le dio todo y fui yo el que pidió cuatro años de contrato para que continuara». 

  • «¿Que te toquen el culo así? ¡Pará! ¡Nooo! Yo soy campeón del mundo, no dependí de Maradona, Maradona dependió de mí». 

  • «Hay amigos buenos y malos, colaboradores buenos y malos. En la Selección tuve que sacar amigos. Si en tu trabajo querés a todos tus amigos... La AFA es seria». 

  • «Hasta ahora me quedé en el molde y aguanté todo por la Selección, por el Mundial. Yo no puedo dejarme basurear más. Mis amigos no entienden cómo soporté. Me decían que estaba como muerto, calladito». 

  • «Diego no es el culpable, es la gente que tiene alrededor, los bichitos que tiene al lado».

    Las metáforas que utilizó el doctor tiene mucho de directo, no hay una doble lectura y es entendible que un hombre, con una trayectoria sobre sus espaldas que acumula, ni más ni menos que una Copa del Mundo y una final, salga a contestar con la misma metodología, por los medios, pero surge una pregunta elemental, ¿por qué en su rol de mánager no luchó, privada o públicamente, por la poca capacidad que ahora señala en los integrantes del cuerpo técnico? No es el único que muestra su impuntualidad para acusar. Diego hace más de un año ya hablaba de la presencia de Bilardo «por las dudas» que él fallara, pero sin embargo, siguió en puesto de DT. ¿Por qué si veía traidores en cada decisión no hizo muestras de quiénes en la historia de nuestro fútbol? Por el lado de Grondona tampoco hubo muestras de autoridad a lo largo del ciclo, directa e indirectamente, no para removerlo sino, al menos, para generar una civilizada convivencia.


  • Tanta frontalidad, tanta carencia de filtros y hasta de buen gusto, que han mostrado los tres actores principales de esta película (también los protagonistas secundarios) no han alcanzado para hacer la autocrítica del caso y, es más, han logrado que no se hable de uno de los puntos más importantes para analizar, las razones por las que Argentina desperdició un plantel estelar sin haber logrado superar nuevamente los cuartos de final de un Mundial.

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