15 de abril 2010 - 00:00

No mucho más que costumbrismo

«Vecinos» es una comedia urbana de costumbres, donde pasan muchas cosas y sólo algunas quedan.
«Vecinos» es una comedia urbana de costumbres, donde pasan muchas cosas y sólo algunas quedan.
Se pasa el rato con esta comedia costumbrista levemente negra, donde los vecinos de un edificio son capaces de apalear a un delincuente, tres maleantes ajustan cuentas entre ellos y toman rehenes, a una dominatriz se le desmejora el cliente, que por pura casualidad es el administrador del consorcio, desde su ventana una señora espanta travestis con la gomera y también llega a emplear una escopeta de caza, una chica descubre los juguetes de su amiga, el portero deja entrar a cualquiera, el nene de la casa también trae a cualquiera, con el cuento de que tiene problemas familiares, una dulce viejecita hace apuestas telefónicas, el marido de una embarazada tiene problemas íntimos que quisiera resolver con la vecinita, la pobre doméstica anda como bola sin manija con el perrito de la patrona, todo el mundo anda nervioso con el problema de la inseguridad y las reuniones de consorcio, etc., etc.

Pasan todas estas cosas, y otras varias, no en este exacto orden, pero pasan. Como seguramente pasan, pero de a una, en unos cuantos edificios de departamentos de esta gran ciudad. Así lo captaron, y lo representan con espíritu alegremente sarcástico, la guionista María Meira («Tan de repente», «Ciencias Morales») y el director Rodolfo Durán («Dirigido por», «Terapias alternativas»). Quizás el asunto daba para más sangre, más agitación, o en algún caso más detallecitos sabrosos, pero ciertas situaciones, las caricaturas de varios personajes típicos, por ejemplo los padres demasiado confiados en el nene, y los policías que además de investigar (y preguntar tarifas) se interesan en un frasco de escabeche, son debidamente risueñas.

Inefable, Tina Serrano controlando todo en camisón por el edificio. Muy agradable, lo de Mercedes Funes, que luce manejadora pero se asusta como un corderito. Y poco recomendable el barrio, y el edificio en particular. Son toda gente buena, pero demasiado nerviosa.

P.S.

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