No se puede parar la inflación con política monetaria

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El título de esta nota puede sorprender a la mayoría de los lectores, los que pueden verse tentados a dejar de leerla por considerar que es una afirmación que raya en lo ridículo. A fin de motivarlos a seguir leyendo, agrego la siguiente aseveración: usar política monetaria para parar la inflación muy probablemente resulte en una tasa de inflación mayor que la anterior.
Las afirmaciones anteriores no son nuevas ni me pertenecen. Se originan en monetaristas de la escuela de Chicago tan conocidos como Milton Friedman, Tom Sargent y Neil Wallace y fueron hechas hace varias décadas. Creo que es útil dada la coyuntura presente en nuestro país el volver a revisar este tema dado que las políticas antinflacionarias que se están implementando parecen no haber considerado las recomendaciones de tan prestigiosos economistas. Me refiero al clamor generalizado sobre la necesidad de subir las tasas de interés, política que aparentemente está siendo ahora aplicada por el BCRA.
Quizá sea útil el definir claramente todos los conceptos que estaremos utilizando.
Analizamos un país en el que existe un déficit fiscal (d, como proporción del ingreso) que es inicialmente financiado con emisión monetaria. La Base Monetaria es el pasivo del BCRA y está directamente ligada al nivel de precios, tal como lo establece la conocida Teoría Cuantitativa (MV=pQ). La emisión para financiar el déficit fiscal es:
d.p.Q
Y como proporción de la cantidad de dinero esta emisión es:
d.p.Q/M = V.d
O sea que la tasa de inflación resultante es el producto de la velocidad de circulación del dinero (V) y el déficit fiscal como proporción del producto. La variable V es determinada por el mercado y la variable d es lo que usualmente llamamos política fiscal. ¡Hasta ahora no aparece la política monetaria en la determinación de la tasa de inflación!.
Por política monetaria usualmente se entiende el control de la tasa nominal de interés a través del manejo de la composición de los pasivos del BCRA. Se dice que el BCRA ejecuta una política monetaria restrictiva si hace subir las tasas de interés.
La concepción más popular es que la suba de las tasas de interés hace más atractivo el ahorro en moneda nacional y disminuye la demanda por moneda extranjera, ambos factores contribuyendo a disminuir la presión sobre la inflación.
Para subir las tasas de interés el BCRA rescata Base Monetaria vendiendo Letras (pagarés) propias a cambio de billetes. O sea que cambia la composición de sus pasivos. El monto total de pasivos ahora es igual que antes pero los pasivos que no pagan interes (la Base Monetaria) son menos que antes y los pasivos remunerados (stock de Letras del BCRA) son mayores. Llevando este proceso de "esterilización" (así se denomina a esta operación de canje de billetes por bonos) hacia adelante en el tiempo vemos que la porción no remunerada disminuye sistemáticamente y la remunerada aumenta. O sea que el BCRA tiene ahora que emitir para financiar el déficit fiscal (que ahora recae sobre una Base Monetaria cada vez menor proporcionalmente) y además debe emitir para pagar los intereses sobre su deuda de Letras (que son una proporción cada vez mayor). Esta última fuente de emisión se ha llamado Déficit Cuasifiscal.
La inflación es un impuesto sobre las tenencias de pasivos del BCRA que no pagan interés. Si estos pasivos son proporcionalmente cada vez menores, el mismo requerimiento de financiamiento del fisco resultará en un inflación mayor.
Además el BCRA tendrá ahora la obligación de emitir sumas crecientes para financiar su propio déficit cuasifiscal. ¡Todo indica una inflación más alta que cuando la base del impuesto inflacionario era la totalidad de la Base Monetaria!
En pocas palabras: la inflación es mala pero permite al Gobierno financiarse emitiendo papeles que no pagan interés. Subir las tasas de interés a través de endeudamiento del BCRA es equivalente a pagar interés sobre parte del déficit que es financiado por el BCRA: la nueva tasa de inflación necesariamente será mayor.
En el período previo a la hiper de 1989 se llevó la política de esterilización al límite, de manera que prácticamente casi toda la Base Monetaria pagaba interés y estaba documentada a través de Letras Telefónicas del BCRA que vencían cada 24 horas.
El BCRA estaba forzado a renovarlas al interés que le pidiera el mercado pues de lo contrario debía emitir para rescatarlas y eso sería hiperinflacionario dado que la Base no remunerada era casi inexistente.
En la licitación diaria el mercado solicitaba, digamos, un 30% de interés mensual y el BCRA estaba obligado a darlo. O sea que su deuda crecia al 30% mensual.
Ese stock de deuda del BCRA era un activo de los bancos y respaldaba los depósitos del público. El público cobraba un 30% mensual sobre sus depósitos y los bancos lo pagaban, ya que sus activos eran las letras del BCRA que rendían el 30%. Si el público se asustaba y exigia el 35%, los bancos lo pagaban y esa tarde en la licitación diaria del stock de Letras exigían un 35% al BCRA, el que lo otorgaba. El resultdo fue obvio: hiperinflación.
El mensaje es: si el Gobierno no tiene fondos para pagar el déficit fiscal, sólo va a empeorar la situación endeudándose a tasas positivas ya que además deberá enfrentar ahora un déficit quasifiscal que incluso no controla, ya que la tasa sobre la deuda depende de las expectativas del mercado.
En síntesis: la única manera de reducir la inflación de manera sostenible es reducir el déficit fiscal, o sea con política fiscal.
Espero haber sido claro en justificar el título de esta nota. Igual, recomiendo leer el excelente artículo de Sargent y Wallace: "Some Unpleasant Monetarist Arithmetic", publicado por el Federal Reserve Bank of Minneapolis en 1981.

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