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“No tuve ningún desmayo. Soy una hipotensa crónica”
Cristina de Kirchner ayer en Olivos, rodeada de Juan Schiaretti, Sergio Massa y Daniel Scioli. Hizo anuncios y volvió a mostrarse en público.
«Quiero darles la tranquilidad -dijo- de que no tuve ningún desmayo. Soy una hipotensa crónica, de esto pueden dar fe los enfermeros y los médicos que me toman la presión todos los días y con un cuadro de deshidratación no se me pudo levantar la tensión». Cristina desmintió así al diputado José María Díaz Bancalari, quien menos de 24 horas antes había dicho que la Presidenta «tuvo una baja de presión que le provocó un desmayo».
A la primera mandataria se la notó como siempre; bien vestida con un traje de bléiser y pantalón color manteca, y un destacado maquillaje. No tuvo inconveniente en soportar los apretujones de los asistentes al quincho de Olivos y responder todo tipo de preguntas, de manera tal de demostrar que está bien de salud. De buen ánimo, se sorprendió cuando le preguntaron si estaba tomando «la bebida que promocionaba Bilardo» (en referencia a una bebida deportiva). «¿Cómo saben? -preguntó-, si me ocupé de sacarle la etiqueta para evitar promociones, si no, que me paguen», dijo sonriéndose.
Sabiendo la expectativa que generó su problema de salud, comenzó su discurso desmintiendo que se haya desmayado y descartó que deba descansar más al afirmar: «Cuando uno es presidente o presidenta de la República, lo es los 365 días del año y las 24 horas». Admitió que, por su personalidad, le cuesta «desenchufarse», y dando por terminada esta cuestión pasó a detallar los anuncios para el sector agropecuario.
Ausencia
En esta oportunidad, el quincho de la quinta de Olivos contó con menos invitados y se hizo más evidente la ausencia de los representantes de la Mesa de Enlace. La presencia más llamativa fue la del gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner (quien reclamó públicamente eliminar las retenciones para los afectados por la sequía), y de Córdoba, Juan Schiaretti. En esta oportunidad, se sumó a los habituales asistentes a estos anuncios oficiales la titular del Ministerio de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Como ocurre últimamente, se lo pudo ver al secretario de Comercio, Guillermo Moreno -gestor del acuerdo con las empresas proveedoras de insumos agropecuarios-, quien en esta ocasión estrenó un nuevo cargo de guardaespaldas presidencial. El polifacético funcionario se encargó de defender a Cristina de los apretujones del público y los golpes de cámara de los periodistas. Fue en este marco en que Cristina ratificó que la semana que viene estará en Cuba. Respecto de la agenda y un posible encuentro con Fidel Castro, explicó: «La visita a la isla se va a dar en el marco de la que dan todos los mandatarios extranjeros, están trabajando (ambas cancillerías) para conformar las agendas», aclaró, con la intención de descomprimir la visita a Cuba de un posible encuentro con Fidel Castro (prácticamente descartado por su grave estado de salud) y del caso de la médica Hilda Molina.
De alguna manera, como es habitual, contestó a las críticas del campo, a las cifras oficiales de la inflación y a los diagnósticos «agoreros» respecto de la situación económica argentina.


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