Aun tratándose de una semana extremadamente corta por el feriado del jueves y el medio feriado del viernes, desde 1974 el S&P 500 no experimenta una suba como la que acabamos de tener. Si quisiéramos señalar un motivo puntual para la suba, este es el plan de rescate al Citigroup ( impulsó 120% al papel) que hizo del sector financiero la estrella de los últimos días. Un poco más atrás podríamos sindicar a las automotrices (GM "voló" 140%), que finalmente parecen estar haciendo algunos de los ajustes que podrían derivar en que el Poder Legislativo les facilite el dinero que tan urgentemente necesitan, y las constructoras (el sector se recuperó 59%) beneficiadas por las últimas medidas de auxilio hipotecario. Finalmente, están las designaciones en el equipo económico del futuro presidente Obama y los ataques terroristas en la India (el dólar avanza 13% ante el euro en lo que va del año y el yen gana 14% frente al dólar). Independientemente de si éstas fueron las causas principales tras 12% que avanzó el S&P o el impresionante 16% del Russell 2000, es claro que el tema de la crisis de liquidez está pasando a segundo plano y volvemos de a poco a hablar sobre cosas de la "economía real". De todas formas, antes de hablar de un "rally", hay que recordar que viniendo de donde venimos (noviembre finaliza con una baja de 5,32% con lo que la perdida anual asciende a 33,44%), lo visto en estas jornadas puede ser el regreso de los comportamientos " sobrerreactivos" típicos de tiempos más normales.
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El 1,17% que ganó el Dow durante la rueda del viernes al cerrar en 8.829,04 puntos sugiere cierta mesura respecto de las ruedas anteriores, mientras el desplome de la tasa de 10 años a 2,959% (mínimo histórico) parece decir que "la seguridad" sigue siendo una prioridad de los inversores (el oro avanzó 13% en el mes y queda casi neutro en un año en que el petróleo se desploma 54%). La crisis no terminó, sólo se está transmutando.
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