- ámbito
- Edición Impresa
Nota en un diario reabre crisis Israel-Europa
Benjamín Netanyahu
«No pedimos disculpas del Gobierno sueco, queremos de él una condena» al artículo, declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, durante una reunión con su gabinete.
Una nota del tabloide sueco Aftonbladet, en el que se afirma que el Ejército israelí habría encubierto un tráfico de órganos extraídos a palestinos abatidos, fue la chispa que encendió la polémica.
Interrogantes
El diario sueco retomó ayer el tema, mencionando el caso de un palestino de Cisjordania muerto en 1992 cuya familia sospecha que el Ejército israelí le robó órganos. Aftonbladet no aporta pruebas, pero el redactor jefe explica haber autorizado la publicación de este caso porque «plantea una cantidad de interrogantes pertinentes».
En Israel, cientos de personas firmaron un reclamo en internet contra el grupo sueco de muebles IKEA, según el periódico Haaretz. «La crisis perdurará hasta que el Gobierno sueco no haya cambiado de actitud respecto a este artículo antisemita. Quien no lo condene no será ciertamente bienvenido en Israel», declaró el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz.
«El Gobierno sueco no puede callarse más. En la Edad Media se difundían difamaciones acusando a los judíos de preparar el pan ácimo de Pascua con sangre de niños cristianos, y hoy son los soldados de Tsahal los acusados de matar palestinos para extraer sus órganos», acusó.
Esta tensión diplomática cae en mal momento, ya que el jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, tiene prevista una visita oficial a Israel dentro de diez días. Suecia ostenta la presidencia rotativa de la UE.
«No cabe anular o aplazar esta visita, pero es evidente que este diferendo, si no se resuelve, hará planear una sombra inquietante sobre las reuniones», explicó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores en Jerusalén, Ygal Palmor.
Bildt estimó, por su parte, el viernes que «hay una relación de Estado a Estado muy fuerte entre Israel y nuestro Gobierno». Invocó la libertad de expresión y su ministerio se distanció de unas críticas al artículo formuladas por la embajadora sueca en Israel.
A modo de represalia, el jefe de la oficina de prensa gubernamental, Daniel Seaman, negó hasta nueva orden acreditaciones a dos periodistas de Aftonbladet.
El jefe de la diplomacia israelí, Avigdor Lieberman, comparó incluso la actitud de Suecia en este caso con su política neutral durante la Segunda Guerra Mundial. «En aquel entonces Suecia también se negaba a intervenir» contra el genocidio nazi, reprochó.
La prensa israelí daba rienda suelta a su ira. «¿Seguirían hablando de libertad de expresión si un periodista israelí escribiera, por ejemplo, que la Corte real sueca financia un prostíbulo?», se preguntaba un editorialista del diario Yediot Aharonot.
Las relaciones entre Israel y Suecia estuvieron marcadas en los últimos años por diferentes polémicas: Israel reprochó a Estocolmo de ser pro palestina y Suecia acusó al Estado hebreo de cometer violaciones de los derechos humanos.


Dejá tu comentario