Noticieros all’uso nostro

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Lejos de la sobriedad de “El Reporter Esso”, el hiperlocalismo y la inseguridad surcan los noticieros televisivos argentinos. Momentos de cambios en el liderazgo del rating, alguna gracia de YouTube y ceño fruncido por el 7-D. Así nos informa la tevé.

Will McAvoy, el histórico conductor del noticiero, celebridad del canal y escéptico de la industria, se exaspera: "¡Eso es quijotesco! ¡No existe un noticiero bueno y popular al mismo tiempo!". Sus gritos le dan en la cara a Mac, su idealista productora ejecutiva, que le propone hacer un noticiero digno de los grandes debates nacionales, que "mate la vulgaridad, los chimentos y el voyeurismo". Para Will, es "decirles la verdad a los estúpidos". Para Mac, es salir del egoísmo y reivindicar la profesión. Al final, se ponen de acuerdo en algo tan simple como subversivo: van a dar las noticias, por un tiempo, y ver qué sucede. Nada de hacer buena televisión, nada de mirar números, elegir qué mostrar, informar a la gente para votar en democracia. La escena sucede en "The Newsroom", la nueva serie de Aaron Sorkin ("The West Wing", La red social), pero sería una discusión hermosa si la trasladáramos a la redacción de cualquier noticiero argentino de hoy. Porque poco queda de aquel formato informativo puro que en 15 minutos ofrecía todo lo que había que saber, como el "El Reporter Esso" de los 60 en Canal 11. Hoy, los programas de noticias transitan, en una hora y media, una diversidad de géneros, editan a velocidad vertiginosa para vender y luego nos dejan con notas larguísimas esperando que el minuto a minuto dé paso a la siguiente, y usan todo tipo de recursos narrativos y estéticos para contar sus historias. ¿Cómo funcionan entonces los noticieros para lo que tienen que funcionar: informarnos, para salir a la calle hoy o para votar mañana?

La televisión abierta sigue siendo el medio con mayor penetración de la Argentina: el 95% de la gente la mira. En la lista siguen la tele por cable (71%), los diarios (67%) e internet (56%). En la Ciudad de Buenos Aires se reciben cinco canales de aire (cuatro privados y el estatal Canal 7). De ellos, todos excepto América tienen cuatro ediciones diarias de noticieros: primera mañana, mediodía, central y medianoche. Según un estudio de la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual, en 2011 el 22% de los contenidos de la televisión abierta fueron noticias. Si a ellos les sumamos los ocho canales de cable que, en teoría, transmiten noticias ininterrumpidamente en el país (TN, Canal 26, C5N, CN23, América24, Crónica, 360TV y el cordobés CBA 24N), la Argentina se transforma en el país con más oferta de noticias por tevé de América Latina. Claro que no es una oferta ilógica, porque, del otro lado, las audiencias quieren noticias. En la televisión abierta, "Telefé Segunda Edición", el informativo central de Canal 11, suele colarse en el top 5 de los programas más vistos del día, con picos de 13,5 puntos de rating, compartiendo el podio con partidos de fútbol, las novelas del momento y Tinelli. En el cable, TN, C5N y Canal 26 están entre los diez canales más vistos de la grilla. Pero, ciertamente, cuando la gran oferta se combina con un alto interés del público por las noticias, las luchas empiezan. Por un lado, las señales de cable compiten por la financiación de grupos económicos privados y publicidad estatal para solventar los gastos de redacciones, móviles y coberturas especiales las 24 horas. Y en la tevé abierta, los programas de noticias emprenden la competencia de cualquier otro programa por captar una audiencia que hoy no sólo hace zapping entre ellos, sino que los consume junto con internet, redes sociales y un sinnúmero de fuentes de más información que atentan contra ese clásico espectador que miraba el noticiero de principio a fin. De allí a las dramatizaciones de los hechos policiales, los bloopers de la novela, el muñeco del clima o el móvil en el backstage del recital hay un paso. Pero también una defensa: ¿por qué los noticieros deberían seguir siendo lo que eran antes?

"'El Reporter Esso', con Armando Repetto, fue modelo de sobriedad informativa: bastaban esos minutos para que el televidente tuviera una idea de qué pasaba en el país y en el mundo. Esa concisión nunca volvió a repetirse", explica Ernesto Martinchuk, docente y autor de "Televisión para periodistas". "Después vino '60 minutos', que tuvo casi 60 puntos de rating de la mano de Carlos Montero, hasta la Guerra de Malvinas. Luego, con la democracia, Horacio Larrosa, que había trabajado en '60 minutos', hace 'Nuevediario, las dos caras de la verdad', en el canal de Romay y durante casi 8 años, con un estilo amarillista y bizarro, tuvo un promedio de 40 puntos. Larrosa sostenía que un noticiero era un programa de televisión, que tenía las mismas técnicas de un teleteatro o de un show. Ese esquema se mantiene hasta hoy, pero con 10 o 12 puntos de rating", señala Martinchuk a Viernes. En una entrevista reciente de la Universidad Austral, Ana Laura Pace, productora de "Telenoche", suscribió esa idea: "Los programas que hacemos no son noticieros, son programas de noticias".

Desde sus diecinueve años en "Telefé Noticias", miles de horas en cámara y ahora también en la gerencia noticiosa del canal, Rodolfo Barili lo dice así a Viernes: "Nosotros somos básicamente contadores de historias. Lo que nos preguntamos todos los días es cuáles son las historias que la gente quiere que le contemos. Pero también cuáles son las historias que tenemos que contarle porque es nuestra responsabilidad, a pesar de que no esté de acuerdo o no tenga ganas". Según Barili, haber superado hoy en audiencia a "Telenoche", el clásico ganador durante años, tiene que ver con que "la gente se identifique con nuestra forma de contar la realidad, pero también porque hemos buscado llegar a la gente de una manera amena, entendiendo que el ceño fruncido no es directamente proporcional a la credibilidad".

Lunes 15 de octubre de 2012. Un día sin grandes catástrofes en la Argentina. El prime time de las noticias porteñas comienza a las 18.55, con "Telenueve segunda edición", que por más de una hora y media ocupa su agenda con notas policiales: el bebé amordazado en el jardín, la fiesta triple X en Córdoba, el hijo de Nora Dalmasso rompe el silencio. Para las noticias nacionales hay que esperar al minuto 50 y terminan rápido. Para las internacionales, volver a un policial operativo antinarco en cuatro favelas cariocas. El resto, escuchar nuevamente (sí, las repiten) la historia del bebé amordazado y la fiesta clandestina, matizado con el embarazo de la conductora de chimentos y los goles de Messi.

A las 20, arranca el tête-à-tête entre el "Telenoche" de Carlos D´Elía y el "Telefé Noticias" de Francisco "Paco" Mármol: los dos parecen pisarse los talones, van en bloques extensos al inicio, con los mismos temas (el bebé amordazado, la fiesta descontrolada y caso de violencia de género), pero la cobertura -más completa- incluye móviles desde el lugar de los hechos, entrevistas en vivo, reconstrucción de los hechos, análisis. "Telenoche" se toma una licencia, y luego de las primeras notas presenta "Volver a casa", la historia de Rafael Napolitano, un italiano que se vino al país por amor y terminó en la calle y en la pobreza, pero hoy "la tele" está con él en Ezeiza y lo va a subir al avión para que vuelva "a reencontrarse con su madre" (aunque Rafael tiene unos 50 años). En 20 minutos de nota, la movilera Borghi nos cuenta, entre tanto, que "Rafael ya sabe de tango, porque buscó un amor y conoció el peor engaño".

Tras el culebrón, los elogios a Messi y el salto Guinness de Félix Baumgartner; hacia las 21, los dos noticieros top calientan su última media hora con temas propios, pero también le ponen leña al fuego con la elección de esos temas. "Telefé Noticias" elige salir en directo desde Villa La Angostura, donde la cronista Gisela Busaniche presenta un escrache que hizo junto a Greenpeace, camuflados como jaguares, en un bosque nativo amenazado por la especulación inmobiliaria. Desde el estudio, Barili y Cristina Pérez no comentan la nota, pero sí dan contexto y preguntan: "¿Cuál es la posición de la intendencia y de la provincia?". Mientras tanto, en "Telenoche", en los tres informes políticos que presentan Santo y María Laura, el clima es de preocupación. En el primero, "El fin de la persecución", la noticia de que Marcela y Felipe Noble no tienen vínculos probados con desaparecidos, se presenta con quince minutos de fragmentos de "678", Cristina de Kirchner, Aníbal Fernández y Estela de Carlotto, para contradecir sus dichos. El segundo, "La increíble batalla de Ghana", tras explicar las renuncias en la cúpula de las Fuerzas Armadas que provocó la retención de la fragata Libertad por los fondos buitre, termina con un análisis en piso de Joaquín Morales Solá: "Es un papelón, que era previsible que pasara". Finalmente, un informe propio (mientras Telefé patrulla los bosques de la Patagonia) sobre los empleados de una fábrica militar que recibieron "un cuestionario del Estado, de un Gobierno que no admite preguntas pero sí interroga". Luego de tanta tensión, unos videítos de YouTube: los conductores se relajan con un gato escapista que se mete adentro de un frasco y logra salir a lo Houdini. "Un genio, el gato", termina María Laura.

Pero mientras el 11 y el 13 calientan la pantalla, América y Canal 7 siguen su lógica. En América, Andino y Gutiérrez hacen un noticiero rápido cargado de policiales, política con análisis en vivo, y mucho deporte. Y en "Visión 7 Central", Miceli y Laratro van por la agenda política, económica, internacional, con mucho análisis: la Corte y el Consejo de la Magistratura frente al 7-D, la condena a los acusados de la Masacre de Trelew, el análisis del diálogo de paz en Colombia por Pedro Brieger, el juicio a Pedraza y el aborto no punible. El género policial, central en los otros informativos, es casi nulo. "Nosotros no jugamos a la agenda del temor ni nos interesa estigmatizar a los sectores populares. Los policiales no los vemos como inseguridad, sino que nos importa más la violencia institucional, de género o el gatillo fácil. Y también creemos que un asalto en Recoleta no le interesa a nuestro público del país. Ir detrás de la agenda de la Policía es una decisión editorial fácil", explica a Viernes uno de los máximos responsables de los noticieros de Canal 7.

Para Barili sí, los temas policiales son parte de la agenda, pero tiene reglas para decidir cuándo y cómo mostrarlos: "Nosotros buscamos que el periodista que sale a hacer la nota trate de vivir en carne propia lo que le está pasando al protagonista de la historia. Si sos aséptico, difícilmente puedas contarle al televidente cuál es la historia. Ese simple ejercicio de ponerte en el lugar del otro te da el antídoto para no pasar el límite, que es el sentido común, lo que indica el dolor. Con el caso Candela fue una decisión editorial no contar el abuso que había sufrido, que sabíamos unas horas después de aparecer la nena". "Ese día que no das algo que tiene otro, tal vez pierdas en rating, pero a los tres meses vas a ver quién está con mejor audiencia y credibilidad", dice Barili en su oficina de Constitución, café y pucho de periodista en mano, pero con calma en las palabras (no tan de periodista).

Finalmente, las decisiones de agenda también tienen que ver con los públicos que eligen los noticieros. América y Canal 9 están claramente orientados hacia los adultos y los mayores. Los noticieros del Trece, la edición y la tecnología modernizaron con los años sus ediciones, pero la forma de presentar las noticias sigue siendo más formal y clásica. En los últimos tiempos, además, la fuerte línea editorial opositora al Gobierno que tiene en su agenda el canal del Grupo Clarín de cara al 7 de diciembre, cuando vence el plazo para iniciar la desinversión según la ley de medios, hace que el tono de sus envíos se haya tornado más inflexible todavía (y consultados para esta nota, desde la producción de "Telenoche" prefirieron "no hablar por razones coyunturales").

Los noticieros de Telefé y Canal 7 buscan captar la audiencia más joven. "Nosotros tenemos la agenda de un noticiero de la tevé pública, comunicar políticas de Estado, de vivienda, servicios, también pensando que otros medios no lo van a mostrar y tenemos que hacerlo explícito. Y además, sumamos temas como minorías, diversidades, nuevos derechos, pueblos originarios, género, que es parte de la impronta joven que le estamos dando al noticiero", dice este integrante del equipo que comanda el gerente de noticias Carlos Figueroa, exmovilero de "Duro de Domar". Por su parte, Rodolfo Barili destaca: "Somos el noticiero con mayor público adolescente de la Argentina, y los adolescentes son mucho más exigentes, no los conformás. Yo todos los días quiero contarte la realidad de la Argentina, de tu barrio, de tu país, de tu mundo, con los puntos de vista necesarios de una misma información para que saques tus propias conclusiones. Eso para mí es la neutralidad: elijo con una línea editorial, pero te doy miradas para que decidas".

En la tele de los noticieros de una hora y media, tal vez el "El Reporter Esso" de 15 minutos esenciales sea nuestra propia búsqueda en los sitios de internet a la mañana, un poco en el almuerzo, otro poco a la noche. El noticiero, a falta de programas periodísticos en la televisión de aire, se transformó en otra arena de debate, con verdades ficcionadas, ficciones verdaderas y agendas para elegir. Lo quijotesco, al fin, es salir informado de todo eso y que alguna noticia todavía pueda afectarnos, tocarnos algún día antes de salir a la calle o de ir a votar.

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