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Nubarrones en el horizonte: Dilma junta a su tropa
Dilma Rousseff mantuvo el miércoles una extensa conversación con Luiz Inácio Lula da Silva, un experto componedor.
«Brasil no entrará en recesión», aseveró la mandataria en un discurso pronunciado el miércoles a la noche ante empresarios de la construcción civil, en un claro intento de restablecer la confianza del sector privado, mermada por el temor a los reflejos de una nueva crisis en Europa y en Estados Unidos, importantes mercados para las exportaciones brasileñas.
«Nuestra posición frente a esta crisis no es recesiva. Tenemos un objetivo: preservaremos nuestras fuerzas productivas, nuestros empleos y el ingreso de nuestra población. Esto no excluye que adoptemos iniciativas para protegernos desde el punto de vista financiero y cambiario», agregó.
Rousseff sabe que el éxito del esfuerzo para atenuar los reflejos negativos de la crisis depende del respaldo firme de su heterogénea base aliada en el Congreso, y por esto se reunió el miércoles con los líderes de los partidos que conforman la coalición oficialista para pedirles unión para apoyar las iniciativas del Poder Ejecutivo.
El llamamiento de la presidenta ocurre en momentos en que son cada vez más visibles las fisuras en el seno de la coalición aliada, comandada por el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, pero que depende dramáticamente del apoyo de su principal socio, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
El respaldo del PMDB al Gobierno quedó en entredicho esta semana, después de que la Policía Federal arrestó en un operativo anticorrupción a 35 personas vinculadas al Ministerio de Turismo -controlado por ese partido-, entre ellas, el viceministro, Frederico Costa da Silva.
El operativo generó quejas por parte de líderes del PMDB, que tildaron de «exagerada» la acción policial, desatada días después de que otro representante del partido en el gabinete, Nelson Jobim, renunció al comando del Ministerio de Defensa tras criticar a dos de sus colegas de Gobierno, ambas del PT.
Además, el ministro de Agricultura, Wagner Rossi, también del PMDB, debió defenderse esta semana ante el Congreso de denuncias de corrupción publicadas por la prensa local.
Según afirmó ayer el diario O Estado de Sao Paulo, los problemas en la base aliada llevaron a Rousseff a pedir consejos a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien sostuvo «una larga charla» el miércoles, en San Pablo.
Lula, quien abandonó el Gobierno en enero con una popularidad superior al 80%, le habría aconsejado a la mandataria intensificar sus contactos con diputados y senadores y buscar restablecer la paz en la coalición oficialista.
«Se trata de una base aliada al borde de la guerra», sostuvo el diario mencionado, que agregó que el exmandatario también estaría preocupado por las «interminables» denuncias de corrupción en el Gobierno.
El mes pasado, Rousseff puso en marcha una «limpieza» en el Ministerio de Transportes y cesó a más de una veintena de funcionarios mayoritariamente vinculados a otro aliado del Gobierno, el conservador Partido de la República (PR).
Los problemas del oficialismo ya se reflejan en los índices de popularidad de Rousseff, que bajaron seis puntos porcentuales entre marzo y julio, cuando llegaron a un 67%, según un sondeo del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE, privado) divulgado el miércoles por la Confederación Nacional de la Industria (CNI).
En una entrevista que concedió ayer a emisoras radiales del estado nororiental de Ceará, Rousseff aseguró que recibió «con mucha tranquilidad» los resultados de la encuesta.
Pero también demostró ser consciente de que la recuperación de su popularidad depende en gran medida de que Brasil logre enfrentar la nueva crisis internacional sin perjuicios para los avances económicos y sociales logrados en los ocho años de la «era Lula».
«Todo el Gobierno está atento a esta crisis internacional. Desde 2003 hasta hoy, incorporamos al mercado interno brasileño como consumidores a la Argentina, 39,5 millones de personas. Ahora, queremos protegerlos. Para ello, tenemos que proteger nuestro consumo, nuestro mercado interno, el crecimiento de nuestra economía, la inclusión social», dijo.
Agencia DPA


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