Hay más. La Casa tiene en desarrollo un cine-teatro de cien butacas, sectores para talleres y seminarios, un estudio de televisión, un quincho para 60 personas en la terraza, y hasta un gimnasio. Amén, por supuesto, de las nuevas oficinas de Acción Social, Declaración de Obras, Asuntos Internacionales, Liquidaciones, Administración. Antes funcionó allí una fuerte empresa de seguros, que se trasladó a Libertador dejando todo en perfecto estado. "Compramos por la mitad de lo que nos pedían inicialmente, y solo debimos darle una mano de pintura para la inauguración", comentó en un aparte Carlos Gallettini, director de Dac, a quien hoy sus colegas aclaman como un héroe. Es que bajo su gestión los directores de cine y TV lograron la reforma de la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, que a partir de allí incorporó en su artículo 20 al director como co-autor de la obra junto al guionista y el productor (y el músico en casos particulares). Tras su reglamentación (otro triunfo), la entidad ha comenzado a recaudar, administrar y distribuir los beneficios de los derechos representados. Para mayor gloria, se incorporó a la Cisac, la gran sociedad internacional de autores y compositores con sede en París, que gestiona esos derechos en todo el mundo. Un dato llamativo: hoy varios creadores, por la misma obra, están recibiendo vía Dac más de lo que venían recibiendo por Argentores y Sadaic. Lejos quedaron los tiempos en que Dac funcionaba en los bares y los viejos directores terminaban en algún geriátrico de mala muerte
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