22 de diciembre 2008 - 00:00

Nueva tangente hunde a la izquierda italiana

Nueva tangente hunde a la izquierda italiana
Roma - Es muy probable que Walter Veltroni tarde mucho en reponerse -si es que lo consigue- de la «semana horribilis» que acaba de vivir. Porque en los últimos siete días su Partido Democrático (PD) se ha visto sacudido por una oleada de escándalos de corrupción dignos de los más convulsos años de Tangentopolis, hundiéndose clamorosamente en los sondeos de opinión.
Hace ya meses que el PD, un partido nacido hace poco más de un año de la fusión de Demócratas de Izquierda y los democristianos de La Margarita, navega a la deriva, sobre todo a causa de las divisiones internas. Su debacle es incesante desde que en abril pasado perdiera por goleada las elecciones ante el Partido de la Libertad del premier Silvio Berlusconi. Pero esta semana se ha revelado sin duda como la más terrible de su breve historia.
El lunes pasado, para empezar, el PD se desplomó miserablemente en las elecciones comarcales celebradas en Abruzzo, donde ni siquiera logró llegar al 20% de los votos, obteniendo 13 puntos menos que hace un año. El fracaso tiene un motivo claro: el escándalo de corrupción que en julio llevó al arresto del ex presidente de la mencionada región y ex miembro del PD Ottaviano del Turco, y de otros exponentes del gobierno local. De hecho, poco después de cerrarse los colegios electorales, el alcalde de la localidad abruzzense de Pescara, Luciano D'Alfonso -también parte del PD- era puesto en arresto domiciliario por su presunta implicación en un caso de corrupción con concursos públicos trucados como telón de fondo.
Y eso no era nada comparado con lo que se le venía encima al PD el miércoles. Ese día, 13 miembros, incluidos dos tenientes de alcalde del Ayuntamiento de Nápoles -uno de los principales bastiones de la izquierda italiana- eran detenidos acusados de corrupción en la adjudicación de contratos para obras públicas. Y el escándalo aún podría extenderse a Roma, una ciudad que en los últimos 15 años -y hasta el pasado mes de abril- ha estado gobernada por la izquierda.

Extremo

La situación ha llegado a tal extremo que el primer ministro Berlusconi, un hombre cuya carrera se ha visto salpicada por numerosos escándalos judiciales y la acusación de legislar a favor de sus intereses personales, no sólo continúa gozando de una enorme popularidad, sino que en los últimos días se ha erigido en paladín de la legalidad. «Se puede aceptar todo excepto lecciones de quien tiene en sus propias filas a investigados por mafia. Quiero decirlo claramente: no podemos aceptar lecciones del primer ministro, quien ha decidido hacer frente a sus problemas judiciales con una serie de leyes a su medida», replicaba Veltroni.

Impopularidad

Pero, por mucho que proteste y patalee el ex alcalde de Roma, las encuestas reflejan que su partido cada vez goza de menos popularidad. El sondeo mensual publicado el jueves por el diario izquierdista La Repubblica (y realizado días antes de esta «semana horribilis») refleja cómo el PD sólo obtiene la confianza del 29% de los electores, cuatro puntos menos que en noviembre. Desde mayo, son en total nueve los puntos que ha perdido el centroizquierda, antes en el 38%. Hasta la Liga Norte, el partido que lidera Umberto Bossi, ha conseguido ponerse por delante del PD, con un índice de confianza del 31%. Y, tras los escándalos de los últimos días, es de imaginar que el PD aún se habrá hundido más.
Veltroni trata de poner remedio al desastre prometiendo que llevará a cabo una profunda limpieza dentro de su partido. «Quiero un PD sano», aseguraba el sábado en una asamblea de las juventudes del centroizquierda italiano. Veltroni incluso ha fichado al escritor Roberto Saviano -sobre el que pesa una condena a muerte de la mafia por haber revelado en el libro Gomorra los entresijos económicos del crimen organizado- para que imparta lecciones a las nuevas generaciones de políticos y les enseñe cómo combatir a la mafia y gobernar dentro de la más estricta legalidad. Pero está por ver si esas promesas consiguen que el PD remonte.

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