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“Nueva Zelanda tiene todo lo que me gusta”
“De los deportes, solo me quedó por practicar el Boxlet”, confiesa Elizalde.
Virginia nació en el barrio de Congreso y su familia era un pequeño mundo de fanáticos de los deportes. Su padre fue fundador del tradicional club de rugby SIC (San Isidro Club) y referí. Su madre es jugadora de tenis y de golf. En su casa era imposible no hacer actividad física, pero de chica ella no quiso saber nada.
Sostiene que si comenzó en el modelaje fue gracias a su papá, que mandó su foto al concurso de La Chica Para Ti, porque ella era tímida y no se animaba. Lo ganó y empezaron los desfiles y las publicidades. En ese momento ser modelo era un privilegio de pocas y eso hizo que tuviera que trabajar muchas horas. A los 18 años, antes de comenzar a modelar, se casó con Mario Walther, jugador de Los Pumas. Después de 10 años nació Catalina (27), y dos años después, Ángeles (25).
Su pasión por el deporte creció cuando empezó a practicar windsurf. «Fue después que nació Cata. No era un deporte fácil, al principio me di muchos golpes. Después competí. En esa época hice las primeras carreras de aventura, los primeros Tetratlón de Chapelco: ski, mountain bike, kayak, carrera, y el Pentatlón de San Rafael: windsurf, motocross, kayak en rápidos, bici y correr», dice.
El combo perfecto de belleza y capacidad deportiva le dio paso a trabajar en la tevé. Empezó en Canal 13, en 1991, en el programa «360, Todo para ver», un ciclo de viajes por el mundo. A partir de ahí realizando grabaciones tuvo durante 5 años aventuras y deportes extremos que la llevaron por el mundo. Más cerca, en el canal, conoció a Eduardo «Coco» Fernández, actual Gerente de Producción. En 1993 se separó y, en 1997, se casó con «Coco» y tuvieron una hija, Sol (12).
Madraza de tres hijas, dos de ellas casadas y una en el colegio, es abuela de Kayla, la hija de Cata, que vive en Cancún.
A Virginia le gusta contar cuál fue su fórmula para combinar deporte y maternidad. Explica: «Compartí con mis hijas todo lo que pude. Desde chiquitas viajaban conmigo a todos lados. Por otra parte, no las podía dejar, porque les di mucho tiempo de mamar. En las carreras siempre me acompañaban y miraban desde los parques cerrados. Subían conmigo a los podios y siempre me decían que cuando crecieran iban a correr conmigo. Con Angie corrimos carreras de aventura varios años en equipo, Desafío de los Volcanes, XK race, circuitos Salomon, y un montón de competencias más. Solcito, que es la más chica, ahora está empezando a compartir conmigo algunos deportes».
Periodista: ¿Recordás tu primer viaje?
Virginia Elizalde: No podría porque viajábamos mucho. Mi papá trabajaba en Aerolíneas Argentinas. Me acuerdo que quise ser azafata. Para mí era algo natural vacacionar en invierno, para estar en el verano de Estados Unidos o Europa.
P.: ¿Nunca te cansa viajar?
V.E.: Para nada, lo amo. Es más, soy feliz con los viajes. Por haberlo hecho tanto de chica aprendí a disfrutar todo. Me encanta conocer nuevos países, nuevas costumbres.
P.: ¿Te quedan lugares por recorrer?
V.E.: Viajé mucho, pero no conozco tantos lugares. Por suerte, me queda mucho por conocer. Me gustarían Indonesia, Vietnam, Galápagos, Filipinas, Turquía, Marruecos, Jordania, y podría seguir con la lista.
P.: ¿Trabajaste en el exterior?
V.E.: Cuando era modelo trabajé en París y en Milán. Fue una experiencia maravillosa. La verdad, me hubiese quedado a trabajar, tenía un contrato para aceptar, pero mi exmarido no quiso saber nada y me tuve que volver.
P.: ¿Cuáles son tus lugares favoritos?
V.E.: Polinesia, Nepal y Nueva Zelanda, y también me gusta mucho Estados Unidos.
P.: Si tuvieras que elegir donde vivir, exceptuando la Argentina..., ¿dónde sería?
V.E.: Podría ser en Nueva Zelanda o en Estados Unidos. Son dos países con muy buena calidad de vida y tienen paisajes increíbles.
P.: ¿Qué destacás de Nueva Zelanda?
V.E.: Lo que más me gusta, lo que más me atrapa, es su geografía, la onda de la gente, su cultura, la forma de vida, que no exista la clase baja. Está todo muy limpio. Son muy cuidadosos con la naturaleza y la ecología. Practican todos los deportes y eso es algo que siempre suma en mis elecciones. Además, allí la gente siempre está bien predispuesta para todo.
P.: ¿Qué disfrutás hacer en los viajes? ¿Vas a los museos?
V.E.: Fui a tantos museos de chica que ya no quiero ir más. Me gusta más disfrutar de la naturaleza, de los paisajes, hacer deportes y compartir esos momentos de placer y descanso en familia. Creo que lo primero que prefiero es ver las costumbres de cada lugar y no me gusta estar demasiado en las ciudades.
P.: ¿Hoteles, casa de amigos o carpa?
V.E.: Depende el lugar. Pueden ser las tres cosas.
P.: ¿Los mejores lugares para hacer windsurf?
V.E.: Hawái, Margarita, Cancún. O cualquier lugar donde haya viento y mar azul.
P.: ¿Próximo check-in?
V.E.: Cancún. Nace mi nieto en marzo
P.: ¿A cuántos deportes te animaste?
V.E.: A más de 50. El windsurf es el que más amo. Luego están los convencionales y después desde paracaidismo hasta bungee jumping, que no me gustó. Lo hice desde una grúa en San Francisco de California, con la calle abajo. Me quedó por practicar el Boxlet, que se corre en los Juegos Olímpicos de Invierno.
Entrevista de Sara María Louzan

