15 de enero 2016 - 00:00

Nuevo intento de acuerdo social en febrero con precios y salarios

El Gobierno volverá a la carga en febrero con la convocatoria a un acuerdo social entre empresarios y sindicalistas de modo tal de intentar una desaceleración del proceso inflacionario y generar un cauce de aumentos salariales por debajo de del 30%. El plan, como había adelantado este diario, tiene como aliciente para el sector sindical la garantía de que habrá modificaciones en Ganancias y suba de las asignaciones familiares, como mejoras indirectas para los asalariados, y más fondos para las obras sociales gremiales. Y también, un obstáculo principal: Hugo Moyano, en teoría un aliado de Mauricio Macri, todavía es en el gremialismo peronista el más renuente.

En el gabinete económico le explicaron a este diario que la iniciativa, que entró en pausa en enero por las internas políticas irresueltas en las distintas versiones de la CGT, recobrará velocidad al regreso de Macri del Foro Económico de Davos, que se llevará a cabo en esa ciudad suiza entre el 20 y el 23 próximos. De esa cumbre, el jefe de Estado espera volver con acuerdos para la política doméstica alcanzados con Sergio Massa, a quien invitó como referente de la oposición.

Mientras tanto en el Gobierno se repartieron las tareas: el "policía malo" seguirá personificado por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, quien ya avisó que la inflación de este año estará en un rango del 20 al 25% y que las paritarias deberían seguir esos parámetros. Para apoyar esa línea el funcionario sostuvo, días atrás, que los gremios deberán evaluar este año hasta qué punto llevar sus reclamos salariales sin poner en riesgo el nivel de empleo.

Las labores de "ablande" para el sindicalismo, en cambio, quedaron a cargo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca. El jefe de la cartera laboral dedicó las primeras semanas de 2016 a reuniones de bajo perfil con cada uno de los sectores en los que está dividida la CGT. Pero ni siquiera fueron encuentros a nivel de centrales obreras sino por grupos más reducidos: así, mantuvo charlas con los "gordos" de los grandes gremios de servicios -sus principales impulsores para hacerse del cargo- y los "independientes" de la CGT reconocida, con dirigentes afines a Moyano y con el gastronómico Luis Barrionuevo, y con referentes de la confederación de sindicatos del transporte (CATT).

Por lo bajo, desde esos sectores admiten como muy probable la posibilidad de alcanzar acuerdos salariales en los términos expuestos por Prat Gay, aunque con aumentos más cercanos al 30%, siempre y cuando haya certezas respecto de las mejoras en Ganancias, en el salario familiar (con impacto en los ingresos de los trabajadores formales con mejores y peores salarios, respectivamente) y sobre la llegada a las obras sociales sindicales de los $ 26 mil millones acumulados en el Fondo Solidario de Redistribución que maneja el superintendente de Salud, Luis Scervino, un técnico propuesto a Macri por la CGT.

Pero desde el propio Ejecutivo reconocen que el principal obstáculo es Moyano, que desconfía de Macri y que cada vez que hace declaraciones avisa que su piso en paritarias será del 30 por ciento. Ayer, por lo pronto, el camionero difundió un comunicado en el que advirtió que las medidas económicas dispuestas hasta ahora "no parece que sean las mejores bases para un verdadero pacto social", y agregó que desde la asunción del nuevo Gobierno hubo una "saga de malas noticias para los trabajadores".

Mencionó en esa línea una "devaluación violenta, una explosión de precios en todos los rubros que componen el consumo popular, anuncios de fuertes ajustes en las tarifas de servicios públicos y la cancelación de contratos laborales". Y destacó que la emergencia estadística parece empujar a los gremios a negociar su "futuro con los ojos vendados".

El acuerdo social estuvo desde la campaña al tope de los planes del equipo de Macri. De hecho, el primer intento por darle un marco concreto fue en diciembre, con una cumbre pautada entre varios ministros y una quincena de dirigentes de las tres versiones de la CGT. El encuentro había sido organizado por Triaca con dirigentes cercanos a Moyano, pero fue el propio camionero el que lo dinamitó. El argumento expuesto fue una supuesta desorganización. El real, la negativa de Moyano a ceder protagonismo frente a Antonio Caló, y de paso marcarle la cancha al Gobierno al dar la señal de que sólo aceptará reunirse con Macri, no con subordinados.

Tras ese herida en la relación entre el Gobierno y el sindicalismo tradicional, Triaca optó por los encuentros parciales y los propios aliados de Moyano iniciaron gestiones para convencerlo de involucrarse en el pacto social. En esa línea, Barrionuevo tenía previsto encontrarse anoche con el camionero como anticipo de los encuentros de cúpulas sindicales que organiza el gastronómico y otros referentes de la CGT para la última semana del mes en Mar del Plata.

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