Hay un antecedente del kirchnerismo en militares con varios cargos. César Milani construyó su poder como jefe de Inteligencia del Ejército, pasó a ser subjefe de la fuerza y retuvo el cargo de inteligencia, luego subió a la conducción del arma y continuó con el manejo del sector.
Triple. Noel Costa, directora de Inteligencia de Defensa, con el jefe de la Armada, José Villán.
Noel Costa, directora de Inteligencia Estratégica del ministerio de Defensa avaló la designación del contralmirante Pedro Galardi como jefe de la Inteligencia Naval. Galardi es infante de Marina, compañero de promoción (N°111) del titular de la Armada, vicealmirante José Villán, quien también pertenece a la Infantería de Marina.
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El nuevo jefe de la Oficina de Inteligencia llegó al cargo en modo exprés cuando el mandamás de la Armada ya había impuesto un radiograma (R 090845 MAR 2018) con la designación del capitán de navío Ernesto Blanco. El martes pasado, a poco de la difusión interna del mensaje de Villán y en los aprontes para la asunción a su nuevo cargo, el designado capitán Blanco sufrió una indisposición. Fuentes de la sanidad naval explicaron que los síntomas del paciente; taquicardia, temblores, variaciones abruptas de la tensión arterial, sudoración y angustia extrema son compatibles con ataques de pánico. También confirmaron que el estado del paciente desaconsejaba tomar responsabilidades y enfrentar situaciones de estrés laboral.
En esa coyuntura sucedieron comunicaciones rápidas entre el edificio Libertad y el Libertador -sede del ministerio de Defensa- y la abogada Costa, jefa del espionaje militar, aprobó la designación del contralmirante Galardi. Está formado en la especialidad de inteligencia pero nunca revistó en la oficina de Buenos Aires, cabecera de la estructura naval de obtención y análisis de información. Algunos jalones de su carrera naval parecen haber sido determinantes para acceder al puesto. Entre 1998 y 1999 se desempeñó como oficial de Adiestramiento en el 6° Regimiento de la Infantería de Marina de los EE.UU. (USMC) y luego en 2010 y 2012 ejerció como asesor en el Colegio Interamericano de Defensa y Delegado (Ad-interim) ante la Junta Interamericana de Defensa.
El cambio del macrismo hacia un relacionamiento más estrecho con los Estados Unidos y su percepción de los conflictos globales explicarían la selección de Galardi. En lo inmediato la actividad está orientada a recibir cooperación de los Estados Unidos para la cumbre del G-20 con eje en la ciberseguridad. Adecuar los sistemas de enlace y comunicación discreta para intercambio de inteligencia y capacitación de operadores y técnicos. Galardi recibe una planta de personal civil de inteligencia (PCI) reducida aunque se sabe que la zarina de la inteligencia de Defensa presiona a los tres organismos militares para que desvinculen recursos humanos. Como sucedía con los uniformados antes del blanqueo de sus haberes, los PCI resisten el tránsito a la pasividad porque a diferencia de los militares a ellos no les blanquearon los suplementos no remunerativos. Betina Rubio, analista de una de las agencias, confirmó a este diario que "de jubilarse el haber se reduce entre el 15 y 20 por ciento, ése es el impacto de las sumas fijas en negro".
Galardi generó algunos reparos en fuentes legislativas de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia. Con el puesto actual de jefe del espionaje marinero, acumula tres cargos bajo su mando, ya tenía el de director general de Personal y Bienestar y, de Salud de la Armada. Recelan por un antecedente del kirchnerismo. El teniente general César Milani construyó su poder como jefe de inteligencia del Ejército, pasó a ser subjefe de la fuerza y retuvo el cargo de inteligencia, luego subió a la conducción del arma y continuó con el manejo del sector.
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