2 de septiembre 2009 - 00:00

Nunca quebró nadie por tomar ganancias

Nunca quebró nadie por tomar ganancias
El domingo veíamos a un representante del sistema dar una serie de buenos consejos para comprar acciones y otra serie para no venderlas. A los fines de esta columna el caso poco importa, pero nos recordó uno de los adagios más viejos y más temidos por los vendedores del mercado, porque les significa acotar el negocio. Como siempre, no tenemos la más mínima idea de lo que pasará con el precio de las acciones, pero la historia apunta a que el nuevo mes no debiera de ser muy fácil.

Desde 1900, en el 58% de los setiembres el Dow retrocedió, cayendo en promedio el 1,1%; desde 1998, en sólo tres oportunidades terminó ganador, promediando a pesar de esto un -3,4%, y lo que tal vez sea más interesante, en las últimas 17 oportunidades en que llegamos al mes de la primavera con una suba anual/trimestral/mensual (como ocurre hoy), el Dow retrocedió en el 82% de las veces, promediando una merma del 1,73%.

La historia no se repite, pero siempre es bueno conocerla para no ser parciales en el momento de las decisiones. Con la idea de que el motor de la baja fue el derrumbe de Shanghai totalmente desvalorizado (ayer trepó el 0,6%), a lo largo de la rueda de ayer fueron apareciendo diversos argumentos para intentar justificar que el Dow retrocedió el 1,96% a 9.310,6 puntos.

Para algunos, la suspensión de las órdenes flash en el BATS Exchange y el Nasdaq OMX (Direct Edge las sigue ofreciendo); para otros la desconfianza en la recuperación global (el volumen negociado en acciones fue uno de los más altos del año; los commodities retrocedieron casi el 2%, pero el oro subió el 0,32%), para los más optimistas, un simple ajuste al rally. ¿Qué piensa usted?

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