3 de septiembre 2009 - 00:00

Obama cambia para salvar la reforma de salud

 Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien apenas pudo descansar unos días de vacaciones en la localidad costera Marthas Vineyard, está elaborando una nueva estrategia para lograr la aprobación del plan de reforma sanitaria, bajo acecho de sectores conservadores.

Obama hablará probablemente a la nación en los próximos días, después de que el 8 de setiembre el Congreso retome su actividad tras la pausa estival. Otra opción que está siendo evaluada por la Casa Blanca es que el discurso de Obama sea frente a ambas cámaras del Congreso.

Hasta ahora, el presidente, cuya popularidad cayó drásticamente durante el verano, dejó al Congreso la tarea de elaborar propuestas legislativas, limitándose a indicar los principios generales de una reforma del sistema de salud del país que pretende ampliar la cobertura sanitaria a unos 35 millones de estadounidenses de los 50 millones que actualmente carecen de seguro.

El Congreso comenzó a debatir un vasto espectro de ideas, pero también tuvo el efecto de confundir a la opinión pública sobre los verdaderos propósitos de Obama y sobre las consecuencias de la reforma para quien ya tiene un seguro médico y no quiere cambiar su situación. El presidente demócrata llegó a ser comparado con Adolf Hitler y a ser acusado de que no atenderá a los deficientes mentales.

«Estamos entrando ahora a una nueva fase», dijo David Axelrod, el más importante consejero de Obama, en una serie de entrevistas. «Ha llegado el momento de sintetizar y de armonizar las diversas propuestas, ya que hemos llegado a la fase final de la partida», afirmó.

Esto significa que Obama deberá ser más concreto sobre su plan de reforma sanitaria y en este sentido un discurso a la nación podría ser el mejor modo para abrir esta fase nueva. Según un sondeo de la CNN, sólo el 44% de los estadounidenses aprueba cómo Obama condujo el debate sobre la reforma sanitaria, mientras el 53% tiene una opinión negativa al respecto.

«La historia juzgará si fue una buena idea o no consentir al Congreso discutir sobre toda la gama de ideas», afirmó Axelrod.«El presidente está convencido de que es posible completar esta histórica reforma, tan importante para la vida de todos los ciudadanos estadounidenses», agregó.

La propuesta de Obama recoge una promesa histórica de los demócratas, que no pudo ser concretada en décadas. En EE.UU. funciona un sistema de seguro médico, que termina siendo útil sólo para el segmento que tiene un buen trabajo estable, y que en cambio deja a la intemperie o con una cobertura débil a quienes ganan poco salario o están desempleados. Con todo, el programa de Obama no prevé cobertura para unos 13 millones de indocumentados, la mayoría mexicanos.

Agencias ANSA y Reuters

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