"Estados Unidos encabezará una vasta coalición para rechazar la amenaza terrorista. El objetivo es claro: debilitar y destruir al EI con una estrategia antiterrorista articulada y prolongada", afirmó Obama en su esperada alocución a la nación, que se desarrollaba al cierre de esta edición.
La referencia fue clara: desde ahora los ataques no se limitarán a territorio de Irak, sino que se extenderán a las posiciones del EI en Siria, donde también se ha hecho fuerte.
Unos cuarenta países ya están contribuyendo con ayuda militar, humanitaria o de otro tipo a la campaña contra el EI, dijo el Departamento de Estado.
En la víspera de un nuevo aniversario de los atentados del 11S, Obama insistió en que no habrá tropas estadou-nidenses en terreno, un punto que siempre definió como una prioridad.
"Quiero que los estadou-nidenses comprendan que no será como la guerra en Irak y en Afganistán. No involucrará tropas de combate estadounidense luchando en el extranjero", subrayó.
"Esta campaña antiterrorista se librará con un esfuerzo firme y sin descanso para sacar a EI dondequiera que esté, utilizando nuestro poder aéreo y nuestro apoyo a las fuerza aliadas sobre el terreno", aseguró el mandatario, ratificando que ordenará bombardeos aéreos en Siria, además de incrementar los que se efectúan desde principios de agosto en Irak.
Este punto es el más criticado por el partido republicano que exige una participación mayor de las tropas estadounidenses en el combate contra el avance del EI, que estableció un califato en las regiones iraquíes y sirias que controla. Para rebatir esos cuestionamientos, Obama recordó en su discurso que la estrategia aérea "ha tenido éxito en Yemen y en Somalia por años".
El Pentágono informó ayer que en un mes y medio las Fuerzas Armadas estadou-nidense realizaron 154 bombardeos en Irak que sirvieron para destruir 212 objetivos yihadistas.
La preocupación entre la población estadounidense por el avance mundial del "extremismo islámico" aumentó en 25 puntos porcentuales en los últimos tres años, según una encuesta publicada ayer por el Pew Research Center.
El sondeo indica que seis de cada diez ciudadanos (un 62%) se mostraron muy preocupados por el fenómeno, frente al 37% que había a mediados de 2011, y la mitad de la población (53%) manifestó su malestar sobre la radicalización del islamismo dentro de Estados Unidos.
Como parte de los esfuerzos por lograr la coalición internacional contra los terroristas, el secretario de Estado, John Kerry, realizó ayer una sorpresiva visita a Irak. "Este es el momento para que todos los países decentes se unan", señaló.
| Agencias ANSA, EFE, Reuters y AFP |


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