2 de diciembre 2009 - 00:00

Obama envía 30 mil soldados más a Afganistán (retiro empezará en 2011)

Barack Obama estudió hasta último momento los detalles de la nueva estrategia para la guerra en Afganistán que anunció anoche. Fuera de la Casa Blanca, militantes pacifistas protestaban contra los costos humanos y económicos del conflicto.
Barack Obama estudió hasta último momento los detalles de la nueva estrategia para la guerra en Afganistán que anunció anoche. Fuera de la Casa Blanca, militantes pacifistas protestaban contra los costos humanos y económicos del conflicto.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reveló anoche su esperada nueva estrategia para la guerra en Afganistán, a la que destinará 30.000 soldados adicionales en los próximos seis meses. Con todo, para convencer a una opinión pública que rechaza mayoritariamente más intervención militar, afirmó que estas medidas permitirán comenzar la retirada en julio de 2011, aunque no dio garantías sobre cuándo se completará.

Obama detalló anoche su estrategia para una guerra cada vez más compleja en un discurso en la prestigiosa academia militar de West Point.

La meta de la Casa Blanca es «desmantelar y derrotar a la red terrorista Al Qaeda e impedir su retorno a Afganistán». Para ello, Obama ordenó el envío de 30.000 soldados más en un plazo de seis meses, un ritmo mucho más rápido del esperado por los comandantes militares, que trabajaban con la hipótesis de un despliegue a lo largo de un año.

Con ello pretende acelerar el adiestramiento de las fuerzas afganas de modo que puedan hacerse cargo de la seguridad de su país para 2011, la fecha en la que las tropas estadounidenses empezarán a retirarse del país. Con esta medida, Obama quiere señalar a los estadounidenses, cada vez más desencantados con esta guerra y su costo humano y económico, que la permanencia de las tropas no tiene «carácter ilimitado», destacaron analistas.

No obstante, Obama no anunció una fecha para completar la salida o el ritmo con que ésta se llevará a cabo. Ello estará determinado por las condiciones en el terreno. Una reciente encuesta de Gallup reveló que el 55% de los estadounidenses desaprueba el manejo de Obama del conflicto, muy por encima de sondeos anteriores.

Los refuerzos se sumarán a los cerca de 68.000 soldados de EE.UU. y a los cerca de 30.000 de otras nacionalidades ya desplegados en Afganistán. Estas tropas se concentrarán en intensificar el adiestramiento de las fuerzas afganas y en enfrentarse a los talibanes en el sur y el este del país para asegurar las áreas pobladas y neutralizar el preocupante avance que la insurgencia ha adquirido en los últimos años.

Con ello se busca que las fuerzas afganas estén en condiciones de enfrentarse ellas mismas a los talibanes e impedir que ese movimiento pueda derrocar al Gobierno pro occidental del país.

EE.UU., dijeron altas fuentes del Gobierno, espera que los países aliados también aumenten sus contribuciones. En este sentido, recordaron que Obama ha estado en contacto con varios líderes internacionales a lo largo de las últimas 48 horas.

Expresaron su optimismo porque en la reunión ministerial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que comenzará en Bruselas a finales de esta semana, el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, «contará con indicaciones positivas sobre mayores contribuciones de tropas» de los aliados. No obstante, no quisieron confirmar las informaciones de que Washington había solicitado a sus aliados el envío de 10.000 soldados más e indicaron que será la OTAN la que anuncie los posibles refuerzos.

Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció ayer que su país no decidirá antes de fines de enero si aumenta el número de efectivos en Afganistán. Gran Bretaña anunció el lunes el envío de 500 efectivos adicionales.

Cuando Obama llegó a la Casa Blanca el pasado enero, el contingente estadounidense estaba compuesto por cerca de 35.000 efectivos, que a partir de febrero doblaron su número.

El comandante de la fuerza internacional en Afganistán, el general Stanley McChrystal, había pedido 40.000 militares más.

El presidente estadounidense dedicó la noche del lunes cerca de una hora a explicar en una conversación telefónica al presidente afgano, Hamid Karzai, el alcance de su nueva estrategia (ver nota aparte). Esta mañana se la comunicó también al presidente paquistaní, Asif Ali Zardari. Antes de partir hacia West Point, Obama se reunió con un grupo de destacados congresistas, entre ellos la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, a quienes informó en detalle de su nueva estrategia.

Tras el anuncio del presidente, está previsto que tanto McChrystal como el embajador de EE.UU. en Kabul, Karl Eikenberry, comparezcan en audiencias ante el Congreso sobre la situación en Afganistán.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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