3 de agosto 2011 - 00:00

Obama, forzado a reparar daños tras una extenuante batalla

Barack Obama regresa al salón oval tras hablar con la prensa. Fue él quien había aludido a que legisladores opositores tenían «secuestrado» al Congreso. Sus partidarios de izquierda dicen ahora que pagó un rescate.
Barack Obama regresa al salón oval tras hablar con la prensa. Fue él quien había aludido a que legisladores opositores tenían «secuestrado» al Congreso. Sus partidarios de izquierda dicen ahora que pagó un rescate.
Washington - El acuerdo in extremis para evitar la cesación de pagos, que implicó un drástico ajuste en gastos sociales acordado con la oposición republicana, desató la ira contra el Gobierno de Barack Obama de las bases de centroizquierda del oficialismo, cuando se acerca el proceso de primarias para designar candidato presidencial de 2012, cita que lo tendrá al actual mandatario como protagonista.

Obama y sus aliados demócratas del Congreso «fueron revolcados» por sus opositores republicanos con el acuerdo sobre la deuda cerrado la noche del domingo y, finalmente, aprobado ayer, aseguró Dante Scala, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de New Hampshire (noreste de Estados Unidos).

«En el corto plazo, el presidente ha recibido un golpe» y aunque se evitó una potencial moratoria de pago catastrófica, «él perdió esa batalla», añade.

El actual mandatario anunció su intención de postularse a la reelección, y no asoma ningún contrincante de fuste de cara al proceso de primarias que tendrá inicio el 6 de febrero en Iowa y seguirá ocho días más tarde en New Hampshire.

Del lado republicano el panorama es más complejo, con el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney como emblema de lo que sería un candidato tradicional conservador, y la carismática Michelle Bachmann como representante del ultraconservador Tea Party, entre varios candidatos con posibilidades.

Obama despertó el enojo del sector más a la izquierda del Partido Demócrata, que lo acusa de haber renunciado a poner fin a las exenciones fiscales para los más ricos, medida que los demócratas defendían arduamente para equilibrar los recortes presupuestarios, y que fue un caballito de batalla en la campaña electoral de los comicios de medio término (2010).

El acuerdo final sobre la ampliación del límite de la deuda, votado en la Cámara de Representantes el lunes y en el Senado ayer, prevé recortes en el presupuesto de 2,1 billones de dólares durante diez años sin aumentos de impuestos de ningún tipo. Las críticas siguen siendo fuertes en este punto, a pesar de que el presidente consiguió de sus opositores que el techo de la deuda se elevara lo suficiente como para llegar hasta el final de 2012 y para que ciertos programas sociales como Medicare, dirigido a los ancianos, no se vieran afectados (ver página 3).

En medio de una agria disputa que no dejó a nadie bien parado, Obama trató de presentar lo que los suyos ven como una claudicación, como una «victoria para el pueblo estadounidense». Pero su portavoz, Jay Carney, reconoció que el proceso para llegar a un acuerdo había sido «un desorden total (...) a veces incluso un verdadero circo».

Además del circo que lo daña ante la opinión pública en general, Obama paga un costo caro ante los sectores más pobres, principalmente negros, y los más ideologizados, muchos de los cuales lo impulsaron a la Casa Blanca luego de una breve carrera política. Con una recuperación modesta de la peor crisis económica estadounidense en ocho décadas que extiende el malhumor, hasta ahora el presidente afroamericano había dado pocas satisfacciones a su base electoral en temas clave como el cierre de la cárcel de Guantánamo, la investigación de las violaciones a los derechos humanos, un plan de cobertura de salud más extensivo y el matrimonio homosexual, por citar algunos ítem de la agenda progresista.

La popularidad de Obama cayó al 40%, según el último sondeo de Gallup, mientras que la del Congreso es aún más baja.

La capacidad del presidente para «hacer aprobar en el Congreso una ley que defiende se ha visto profundamente afectada», dijo Peter Kastor, profesor de la Universidad de Washington en Sant Louis (Misuri, centro).

Obama asumió la presidencia en 2008 con un Congreso en manos de los demócratas. En noviembre de 2010, los republicanos recuperaron el control de la Cámara de Representantes con nuevos legisladores entre sus filas provenientes del Tea Party, fóbico al Estado.

Agencia AFP y ANSA, y Ámbito Financiero