Obama impuso límites a la doctrina nuclear de EE.UU.

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• Washington no atacará con su poder atómico a los países que sean signatarios del TNP. • Ante ellos se limitará a usar armas convencionales. • Irán, excluido.

Washington - EE.UU. anunció ayer nuevos límites al uso y la cantidad de sus armas nucleares, en un importante giro con respecto a su política de las últimas décadas y que, según el presidente Barack Obama, abre el camino para buscar un mundo libre de ese tipo de armamento.

En un comunicado emitido tras la publicación del informe sobre la nueva estrategia, Obama aseguró que la nueva política reconoce que la mayor amenaza «ya no es un intercambio nuclear entre países, sino el terrorismo nuclear y la proliferación a un número cada vez mayor de Estados».

Obama, que hizo de la lucha contra la proliferación uno de los pilares de su política exterior, aseguró que la nueva estrategia representa «un paso significativo» para hacer realidad su propuesta de un mundo sin armas nucleares, presentada en Praga hace un año. Y mientras tanto, permitirá reducir el papel de las armas atómicas en la estrategia de seguridad estadounidense, agregó.

La nueva estrategia nuclear estadounidense, contenida en la Revisión de la Postura Nuclear (NPR), un documento que se emite por mandato del Congreso con la llegada al poder de cada presidente, establece, entre otras cosas, que EE.UU. renunciará a amenazar o atacar con armas nucleares a países que respeten sus compromisos dentro del Tratado de No Proliferación (TNP).

Esa renuncia se extenderá, incluso, si esos países atacan con armas químicas o biológicas a EE.UU.
, si bien Estados Unidos se reserva el derecho de modificar esa política, según crezca el «potencial catastrófico» de esos posibles ataques.

Respuesta

En cualquier caso, subrayó el secretario de Defensa, Robert Gates, en una rueda de prensa junto a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que EE.UU. respondería con «fuerza militar convencional devastadora» a cualquier posible ataque con armas químicas o biológicas.

En el caso de los países que no respeten el TNP, EE.UU. sí prevé «una reducida gama de circunstancias en las que las armas nucleares pueden jugar un papel».

En este sentido, Gates lanzó una dura advertencia contra Irán y Corea del Norte, a los que aseguró que «todas las opciones están sobre la mesa en lo que respecta a esos países», que desarrollan programas atómicos pese a las objeciones internacionales.

Debido a las amenazas que esos países, y otros hostiles, puedan representar, EE.UU. no está dispuesto a comprometerse a utilizar «exclusivamente» su arsenal atómico en caso de un ataque nuclear por parte de otro país, como habían esperado algunos sectores progresistas. Pero el informe sí subraya que se trabajará «para establecer las condiciones en las cuales se pueda adoptar con seguridad esa política» en el futuro. En este sentido, señala que el Gobierno de EE.UU. sólo se planteará el uso de armas atómicas en «circunstancias extremas».

La nueva estrategia prevé también una reducción de los arsenales nucleares estadounidenses.

Este país no desarrollará nuevas cabezas nucleares -aunque sí puede usar componentes atómicos- y si se considera imprescindible el reemplazo de alguna de las ya existentes será necesario un permiso expreso del presidente.

Peligro extremo

El informe advierte también que, junto a la proliferación, el terrorismo nuclear es el «peligro más extremo e inmediato» de la actualidad y grupos como la red Al Qaeda están dispuestos a utilizar bombas atómicas si logran hacerse con ellas.

El documento abre una auténtica «semana atómica» para el presidente estadounidense.

El anuncio se dio a conocer un día antes de que Obama parta hacia Praga para firmar en la capital checa con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, un nuevo tratado de reducción de armamento atómico que sustituirá al START de 1991 que expiró el pasado diciembre.

EE.UU. mantiene en la actualidad unas 2.200 cabezas nucleares, mientras que se calcula que Rusia cuenta con cerca de 3.000.

El presidente estadounidense también será el anfitrión la próxima semana en Washington de una cumbre sobre seguridad nuclear a la que están invitados los jefes de Estado o de Gobierno de 47 países (entre ellos Cristina de Kirchner, de la Argentina) y que tendrá como objetivo dar pasos concretos para garantizar la seguridad de los materiales nucleares en un plazo de cuatro años.

Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA

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