25 de mayo 2010 - 00:00

Obama militariza el espacio para vigilar a sus enemigos

Éste es el X-37B, el pequeño trasbordador cuyo diseño pasó de la NASA al Departamento de Defensa. Se lo considera una herramienta clave para la militarización del espacio.
Éste es el X-37B, el pequeño trasbordador cuyo diseño pasó de la NASA al Departamento de Defensa. Se lo considera una herramienta clave para la militarización del espacio.
Washington - La «guerra de las galaxias» es ya una realidad para muchos observadores, según los cuales Estados Unidos está preparado para entrar en la era de los armamentos espaciales, tras haber puesto en órbita la pequeña nave sin piloto X-37B, que el Pentágono mantuvo en secreto y que cada 90 minutos pasa sobre Irak, Irán, Afganistán y Pakistán.

El minicohete, dotado de tecnologías de última generación y rodeado de secretos militares, es manejado desde un centro de las Fuerzas Aéreas en Colorado y lleva unos sensores mucho más potentes que los de un satélite normal.

Su existencia fue descubierta por un grupo de observadores espaciales que empezaron a monitorear esa especie de estrella luminosa que era capaz de girar en torno a la Tierra cada 90 minutos volando en órbita terrestre baja y pasando precisamente por encima de Irak, Irán, Afganistán y Pakistán.

Interpelado por el diario The New York Times, el Pentágono se limitó a confirmar la existencia de X-37B, pero oficialmente excluyó que esta suerte de transbordador pueda ser considerado una especie de nueva arma espacial.

Su función es análoga a la de cualquier satélite, solo que mucho más potente y por tanto capaz de suministrar informaciones útiles a quien está en el terreno. Respecto de sus dimensiones, aproximadamente un cuarto del cohete espacial de la NASA, este satélite tiene un tamaño de menos de 9 metros de longitud y casi 4 de apertura, mientras pesa unas cinco toneladas y posee todas las características de un transbordador espacial.

Diferencias

Presenta, sin embargo, dos diferencias fundamentales: no lleva tripulación a bordo y puede permanecer en el espacio hasta nueve meses antes de regresar a la Tierra, ya que lleva paneles solares que le proporcionan electricidad a bordo.

El X-37B fue lanzado el 22 de abril pasado desde Florida y volverá a una base de California, pero el Pentágono no dio más detalles sobre el experimento.

Al responder al diario neoyorquino, el subsecretario del Air Force para los programas espaciales, Gary E. Payton, se limitó a subrayar que el aparato «no está dotado de capacidad ofensiva».

«Este programa experimental está destinado a buscar tecnología en apoyo de la reducción del riesgo», dijo Payton, sin agregar más.

Según The New York Times, el programa X-37B empezó hace ocho años, desarrollado por la NASA, y en 2006 pasó a las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos.

El minicohete se inscribe en un programa que el Pentágono define «desarrollo de sistemas de armamento y seleccionados soportes de combate por el Departamento de Defensa».

El Pentágono se prepara al futuro, y pasa eso, nombró al primer cibercomandante, Keith Alexander.

Este general, hasta ahora director de la Agencia de Seguridad Nacional, estará al frente del Cyber Command, comando especial creado en el marco de la estrategia sobre seguridad cibernética para reforzar la protección de las redes informáticas militares.

Agencia ANSA

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