7 de julio 2009 - 00:00

Obama pactó con Rusia reducir un tercio de arsenales atómicos

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, recibe a Barack Obama, que llegó al Kremlin con su esposa, Michelle, y sus hijas, Malia y Sasha.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, recibe a Barack Obama, que llegó al Kremlin con su esposa, Michelle, y sus hijas, Malia y Sasha.
Moscú - Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Rusia, Dmitri Medvédev, cerraron ayer un trascendental acuerdo para la reducción de armamento nuclear más grande de la historia, que recortará un tercio el arsenal atómico de ambas naciones.

El entendimiento suscripto ayer, en el marco de la visita del estadounidense a Moscú, compromete a las partes a llegar a un tratado que sustituya al actual START y que tendrá una vigencia de diez años y reducirá durante los primeros siete el número de cabezas nucleares a una cifra de entre 1.500 y 1.675, y sus vectores o proyectiles para su lanzamiento entre 500 y 1.000.

Verificación

El tratado START, firmado en 1991 y que expira en diciembre, establece el máximo de cabezas nucleares permitidas en 2.200 y el número de vectores en 1.600. El nuevo pacto «incluirá medidas efectivas de verificación» y, según la Casa Blanca, «mejorará la seguridad tanto de EE.UU. como de Rusia».

Ambos presidentes ya habían adelantado su voluntad de conseguir un tratado que sustituyese al START en su primera reunión, en Londres, el pasado mes de abril. En una conferencia de prensa conjunta, el presidente estadounidense aseguró que el tratado debe estar listo para su firma este año, y que EE.UU. y Rusia «deben dar ejemplo».

Obama subrayó que la lucha contra la proliferación nuclear tiene que ser prioritaria y en este sentido propuso la celebración de una cumbre sobre seguridad atómica el año próximo en Estados Unidos. Una segunda cumbre podría celebrarse en Rusia un año después, sugirió Obama.

En total, EE.UU. y Rusia suscribieron ayer ocho acuerdos, que incluyen un pacto por el cual Rusia autoriza el uso de su espacio aéreo y su territorio para el paso de suministros y equipos para las tropas estadounidenses en Afganistán. Asimismo, ambos países acordaron normalizar sus relaciones militares, interrumpidas tras la invasión rusa de Georgia el año pasado.

Expertos

Los dos países decidieron constituir una comisión conjunta de expertos que estudiará los riesgos de los misiles balísticos, en especial en Irán y Corea del Norte, y emitirá una serie de recomendaciones para tratar de superar las diferencias acerca del escudo antimisiles que EE.UU. quiere erigir en Europa del Este.

Rusia considera ese escudo una amenaza contra su territorio, mientras EE.UU. alega que tiene como objeto sólo impedir posibles ataques desde Teherán o Pyongyang.

Obama indicó en la rueda de prensa que la evaluación podría estar lista para finales de verano.

Por su parte, Medvédev propuso a Obama diseñar un escudo antimisiles que sea capaz de proteger a todos los países del mundo. «El número de amenazas, incluidas las relacionadas con misiles balísticos y de alcance medio, lamentablemente no disminuye, crece, y todos debemos pensar en la configuración que podría tener un sistema antimisiles», declaró el líder ruso.

«Hasta hace poco, en estas cuestiones las discrepancias eran totales», remarcó, y opinó que este nuevo enfoque permite «avanzar en el acercamiento de ambas posiciones».

El presidente estadounidense alabó a Medvédev y aseguró que «confía en él». Después recordó que hoy tiene previsto un desayuno de trabajo con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y reuniones con representantes de la sociedad y la economía rusas. Obama tuvo un lapsus al llamar a Putin presidente, un dato no menor teniendo en cuenta que todo el mundo lo considera el verdadero jefe de Estado del gigante euroasiático.

Obama reconoció que Medvédev y él no están de acuerdo en todo y que subsisten las discrepancias en áreas como la situación en Georgia, donde Moscú ha reconocido la independencia de las regiones de Abjasia y Osetia del Sur. En este sentido, el presidente estadounidense insistió en que «la soberanía y la integridad territorial de Georgia deben respetarse».

Agencias EFE, AFP y Reuters

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