29 de octubre 2013 - 00:00

Obama, peor: dicen ahora que ni siquiera sabía del espionaje a Merkel

Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, fue ayer blanco de duras críticas luego de que el diario The Wall Street Journal publicara que desconoció durante cinco años las tareas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre las comunicaciones de la canciller alemana Angela Merkel y otros 34 líderes.

Los cuestionamientos llegaron incluso de aliados insospechables del mandatario, como la titular de la Comisión de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein. Que el presidente no supiera y no hubiera aprobado una vigilancia que puede ocasionar una crisis internacional es, en sus palabras, "un gran problema". "El Congreso tiene que saber exactamente lo que está haciendo nuestra inteligencia. A tal efecto, la Comisión iniciará un examen a fondo de todos los programas de recolección de datos, agregó en un comunicado.

Pero la estocada fue más allá, al poner en duda la propia pertinencia del programa de espionaje. "A menos que Estados Unidos se encuentre en hostilidades con un país o haya una necesidad urgente de este tipo de vigilancia, no creo que debamos recoger llamadas telefónicas o correos electrónicos de los presidentes y primeros ministros aliados", se quejó la senadora, una liberal que en el pasado incluso se había alejado de sus bases por defender la postura del Gobierno en torno al escándalo por el espionaje global.

Es que, según analistas, las revelaciones de que NSA espió a jefes de Gobierno aliados o a empresas como la brasileña Petrobras no permiten ya justificar esas actividades por consideraciones de seguridad nacional.

La información de The Wall Street Journal, para peor, delineó la imagen de un Obama sin control sobre el aparato de inteligencia, algo políticamente delicado. Según ese medio, ignoró el espionaje a 35 líderes internacionales durante casi cinco años, desde su asunción en enero de 2009 hasta mediados de este año, cuando ordenó ponerle fin.

Según afirmaron funcionarios al diario financiero, la NSA hacía tantas investigaciones que sus autoridades decidieron que no era práctico informar al presidente sobre todas ellas.

La versión es contraria a las revelaciones de la prensa alemana según las cuales el mandatario sabía desde 2010 que la canciller alemana era espiada. Según observadores, si la nueva información pretendía exculpar al mandatario, el tiro terminó saliendo por la culata.

El tema centró buena parte de la conferencia de prensa, ayer, del vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. "No podemos hacer comentarios sobre operaciones de la NSA", intentó justificar ante la avalancha de preguntas. Pero chocó con la insistencia de los periodistas. "¿Es concebible, es creíble que el presidente no supiera sobre el espionaje a los aliados del país? ¿Suena plausible para usted?", lo arrinconó uno de ellos. El portavoz, finalmente, respondió: "Pienso que es justo decir que el presidente no supo nada hasta que lo supo", con lo que desató la risa de los presentes.

Asimismo, Carney realizó por primera vez una autocrítica en nombre de la Casa Blanca, al señalar que "tenemos que asegurarnos de que estamos recogiendo información no sólo porque podemos, sino porque debemos, porque lo necesitamos para nuestra seguridad", dijo.

En tanto, en Alemania, el 18 de noviembre habrá una sesión especial del Parlamento, en el que la oposición de izquierda y los Verdes cuentan con buenas posibilidades de imponer la conformación de una comisión investigadora. El intento podría ser apoyado por los socialdemócratas, quienes negocian con Merkel un Gobierno de unidad.

La violación de la intimidad de los alemanes orientales en la etapa comunista hace que el tema sea especialmente sensible en este país.

Agencias AFP, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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