19 de marzo 2010 - 00:00

Obama presiona a fondo para lograr este domingo su reforma de salud

Barack Obama suspendió ayer el inicio de una gira por Indonesia y Australia para ponerse personalmente al frente de las gestiones por la reforma sanitaria. El presidente de Estados Unidos les dijo a sus íntimos que su administración depende de un éxito.
Barack Obama suspendió ayer el inicio de una gira por Indonesia y Australia para ponerse personalmente al frente de las gestiones por la reforma sanitaria. El presidente de Estados Unidos les dijo a sus íntimos que su administración depende de un éxito.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió ayer posponer la gira por Australia e Indonesia que debía comenzar el domingo para dedicarse a la máxima apuesta de su Gobierno: la reforma sanitaria. Tras un largo y accidentado proceso que se prolongó por meses, el proyecto se votaría el domingo, día en el que finalmente saldrá adelante o será derrotado.

La mayoría demócrata en el Congreso publicó ayer en internet el texto del proyecto de ley, un requisito imprescindible previo a que la medida se someta finalmente a votación en la Cámara de Representantes. Tras su publicación, es necesario esperar 72 horas para que el público pueda revisar el documento, por lo que la votación no podrá tener lugar antes del domingo a la tarde.

En su conferencia de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó que había telefoneado a su par indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, y a lo largo del día tenía previsto hacer lo propio con el primer ministro australiano, Kevin Rudd, para informarles la decisión presidencial.

«Obama -aseguró Gibbs- lamenta profundamente el retraso» en una visita donde estaba previsto que pronunciara un mensaje al mundo musulmán y analizara la cooperación en la seguridad, pero «la aprobación de la reforma sanitaria es de una importancia primordial». «El presidente está decidido a continuar en esta batalla hasta el final», declaró su portavoz. En caso de que se imponga la reforma, Obama podrá comenzar a remontar en las encuestas, tras una etapa de caída en su popularidad, y aprobar otras medidas complicadas, como la reforma del sistema regulador financiero, afirman los analistas.

Como contrapartida, si la reforma de salud fracasa, la legitimidad del presidente recibiría un severo golpe, quizás mortal. Por ello, en palabras de Gibbs, «el presidente cree que ahora mismo el lugar en el que tiene que estar es Washington para ver que esto llega a un final con éxito».

Los líderes demócratas han peleado hasta el último momento para arañar los 216 votos necesarios en la Cámara baja que permitan dar por aprobada la ley. Y es que no solamente tienen en contra de modo unánime a la oposición republicana, sino también a legisladores propios moderados, a los que les preocupa el impacto de la medida en el ingente déficit fiscal del país.

Otros, de creencias católicas, reclaman que la reforma prohíba el uso de fondos federales para practicar abortos. Desde la vereda de enfrente, oficialistas más liberales critican que la medida no provea un sistema sanitario público.

Estos últimos, sin embargo, parecen haberse inclinado finalmente a favor de la medida después de que uno de sus representantes más significativos, Dennis Kucinich, diera el miércoles su apoyo al proyecto de ley.

Y los moderados podrían reducir sus titubeos después de que la Oficina de Presupuestos del Congreso, el brazo auditor del Capitolio, indicara ayer que la última versión de la medida reducirá el déficit en u$s 130.000 millones en sus primeros diez años y en 1,2 billón en la década siguiente. En ese sentido, Steny Hoyer, el número dos de la bancada demócrata, manifestó que la ley «aportaría la más grande reducción del déficit público que haya conseguido cualquier ley desde 1993».

Posibles tropiezos

Pero aunque la propuesta quede aprobada en la Cámara de Representantes el domingo, aún serán necesarios los votos del Senado, un proceso que también podría sufrir tropiezos, ya que el oficialismo no cuenta con la mayoría necesaria. Según adelantaron desde el oficialismo, se planea conseguir la aprobación a través de un proceso conocido como «reconciliation», y que sólo necesita 51 votos en el Senado en lugar de los 60 habituales para avalar la medida.

Esta posibilidad saca chispas en las filas republicanas, que la califican de «ardid antidemocrático». Asimismo, podría ser un arma de doble dilo para el Gobierno de Obama, ya que tras las elecciones legislativas de noviembre existe la posibilidad de que la oposición se alce con el control de ambas cámaras y apliquen la misma medida para avalar sus propios proyectos.

Según la revista on line Politico, Obama pasa estos días hablando por teléfono y recibiendo a congresistas para convencerlos de que apoyen el plan que prevé una cobertura médica para 32 millones de personas que actualmente carecen de ella e impone severos controles a las aseguradoras.

En caso de salirse con la suya, Obama habrá conseguido un objetivo que se ha resistido a todos sus predecesores. Pero le habrá costado un año de esfuerzos, una gran inversión en capital político y una reducción en cuanto a ambición de su plan original, que dejó de lado la tan mentada «opción pública».

Agencias EFE, AFP, Reuters, DPA y ANSA

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