La Casa Blanca continuó ayer presionando por su idea de una acción militar contra el régimen de Bashar al Asad en momentos en que enfrenta una batalla cuesta arriba en el Congreso, donde varios legisladores destacados dijeron que no están convencidos de aprobar el uso de fuerza militar solicitado por el mandatario.
El jefe de Gabinete, Denis McDonough, inició una maratón televisiva y visitó cinco programas de conversación para afirmar que un ataque limitado en respuesta al supuesto uso de armas químicas por parte de las fuerzas del régimen sirio enviaría un mensaje disuasivo.
En el ámbito de una campaña intensiva del Gobierno estadounidense para convencer a los ciudadanos y legisladores, Obama tendrá una agenda similar hoy cuando dé entrevistas a seis cadenas televisivas, en la víspera del discurso a la nación que pronunciará mañana y que también será televisado a todo el país.
"Asad está mirando de cerca lo que sucede en Washington; es importante mandar un mensaje claro", sostuvo McDonough, quien insistió en que la intervención no será otro Irak ni otro Afganistán. También se dirigió directamente a los miembros del Congreso: "Les corresponde a ellos decidir si debe haber consecuencias", afirmó.
El plan de Obama enfrenta la resistencia de los republicanos y de sus correligionarios demócratas en el Congreso, donde muchos legisladores temen que los ataques puedan llevar a un compromiso prolongado de Estados Unidos en Siria y que provoque mayores conflictos en la región.
La primera votación tendrá lugar en el Senado, pasado mañana, coincidentemente con un nuevo aniversario de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas en Nueva York. La Cámara de Representantes volverá oficialmente hoy al trabajo tras el receso estival, pero se prevé que vote sobre el ataque a Siria recién la próxima semana.
El republicano Mike Rogers, que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y partidario de los ataques, dijo que el presidente hizo "un trabajo tremendo" en defensa de un ataque militar. "Es muy claro que él perdió apoyo en la última semana", señaló.
Michael McCaul, presidente republicano del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara baja, aseguró que el plan de Obama es "irresponsable". "Yo creo que el problema es que lanzar unos pocos misiles Tomahawk no va a restaurar nuestra credibilidad en el extranjero. Es el tipo de medida que busca salvar las apariencias luego que el presidente estableció un límite", dijo.
Por su parte, el representante Jim McGovern, un demócrata de Massachusetts, agregó que "si fuera el presidente, retiraría mi solicitud". "Yo no creo que exista el respaldo en el Congreso", subrayó.
El diario The Washington Post publicó ayer un sondeo entre la totalidad de los legisladores y sus resultados demostraron que la Casa Blanca no tiene asegurado el respaldo necesario para iniciar la intervención. De los 433 representantes, 181 están indecisos, 116 se inclinan por votar negativamente y 111 están en contra. Sólo 25 legisladores apoyan la intervención, una cifra muy lejana a los 217 votos necesarios. En el Senado, donde se requieren 50 votos positivos, 23 senadores están a favor del ataque, 50 son indecisos, 17 están en contra y otros 10 se inclinan por votar en contra.
La Casa Blanca se mantiene, no obstante, confiada en lograr los respaldos necesarios, pero, de confirmarse estos números, el revés del Congreso generaría consecuencias difíciles de dimensionar para la credibilidad de Estados Unidos en el exterior y para el resto del mandato de Obama, algo que habían advertido demócratas y republicanos al recibir el plan militar del Gobierno.
En tanto, el diario alemán Bild publicó ayer, basándose en información del Ejército alemán, que los altos mandos militares "reclaman regularmente desde hace alrededor de cuatro meses ataques químicos al palacio presidencial en Damasco, pero que esos pedidos siempre fueron denegados y aparentemente Bashar al Asad no aprobó personalmente el ataque del 21 de agosto".
| Agencias EFE, ANSA, DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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