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Obispos pidieron a candidatos “no mentir a la gente”
El arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, encabezó la liturgia pascual en la Catedral.
Por su parte, los obispos de Jujuy, Marcelo Palentini, y de la Prelatura de Humahuaca, Pedro Olmedo, hicieron conocer su mensaje pascual y partieron luego hacia Buenos Aires para iniciar el viaje al Vaticano en una visita ad limina al papa Benedicto XVI.
Bajo el título «Nos han querido robar la esperanza, porque Cristo resucitó es posible la esperanza», los obispos dejaron el siguiente mensaje:
«Ante una realidad llena de oscuridades, sin esperanza, nuestra fe en Cristo Resucitado, nos impulsa como discípulos a ser testigos de la esperanza, de bondad contagiosa, de cercanía y ternura samaritana con los hermanos excluidos», señalan.
Los obispos Palentini y Olmedo exhortaron a «ser constructores de esperanza» ante una visión «pesimista de nuestra realidad, global y local y de la situación del ser humano: donde parece reinar el virus de la ansiedad, angustia, desaliento, desconfianza, soledad, individualismo».
Sostienen que hay que generar esperanza «donde la tierra y sus recursos se han convertido en una posibilidad de lucro, negocios para unos pocos en detrimento de la mayoría».
«Esta explotación no ha respetado el cuidado del medio ambiente generando grandes desequilibrios que ponen en riesgo permanente la vida del ser humano y su entorno».
«Tenemos que cambiar. Hay que convertirse porque no hay humanidad nueva sin hombre nuevo y así ser constructores de la esperanza», dijeron los pastores.
El arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, convocó en el inicio de un año electoral a fortalecer la amistad social y las instituciones de la patria, porque «cuando priman intereses particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone por encima del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las personas e, indefectiblemente, crece la pobreza en sus diversas manifestaciones».
Signos de muerte
En tanto, el titular de la diócesis de Tucumán, monseñor Luis Villalba, mostró su preocupación por «los signos de muerte que nos rodean y que la Pascua nos impulsa a desterrar».
«Nos intranquiliza el aumento del consumo de la droga que es signo de muerte, especialmente para la franja más preciosa y más frágil de la sociedad: los niños y los jóvenes», dijo el prelado.
«En nuestra sociedad ha aumentado la violencia y la inseguridad con sus consecuencias de muerte de todo tipo», amplió, y dijo que «contra estos signos de muerte, la Pascua, que es resurrección y esperanza, nos llama y nos compromete a trabajar por la vida».
Finalmente, Villalba consideró que «debemos recuperar el respeto por la vida en todas sus formas. Se debe custodiar la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural. Especialmente la vida de los excluidos e indefensos». Y convocó a «cuidar la vida de las familias, en donde se generan los valores más sólidos y en donde se aprende a amar y a ser amado».


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