Ocampo: "En Wall Street todo cambia para que nada cambie"

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• Advierte el economista sobre «incentivos perversos para propios traders de bancos con demasiado riesgo»

«En Wall Street todo cambia para que nada cambie». Con esta frase, el economista Emilio Ocampo resumió cómo, a pesar de los intentos de regular el mercado financiero y de tratar de evitar una nueva crisis, las reformas podrían ser no suficientes y que se podría formar una nueva burbuja.

Ocampo repartió 17 años de su vida entre la City londinense y Nueva York, en donde trabajó en Morgan Stanley y en Salomon Brothers. Ya en Buenos Aires (desde fines de 2005), escribió un libro sobre la última crisis titulado «La era de la burbuja».

Periodista: Usted analiza en su libro cómo se formó la burbuja que dio origen a la última crisis. Actualmente, ¿se está gestando una nueva?

Emilio Ocampo:
Hay indicios de que esté ocurriendo eso. Todas las burbujas tienen fundamentos sólidos; empiezan en sectores en donde existen razones fuertes para creer que los precios de determinados activos tienen que aumentar. Lo que mencionan muchos expertos es la posibilidad de que se dé una burbuja en los mercados emergentes. Se preguntan hasta qué punto Brasil y el flujo de capitales que recibe no es provocado por el exceso de liquidez que hace que los bancos hoy se endeuden al 0,6% por un lado y compren bonos de Brasil al 5%. Si se toma la historia como muestra de lo que podría pasar, se debería estar bastante preocupados de que se pueda producir una nueva burbuja.

P.: Por lo que se estaría generando una nueva crisis...

E.O.:
La posibilidad existe en tanto y en cuanto no se corrijan los problemas que llevaron a ésta. Si se analiza el origen de esta crisis se ve que hubo una política monetaria muy expansiva, especialmente entre 2002 y 2005, que fue acompañada por la falta de regulación prudencial y de supervisión del sistema financiero, y mucho endeudamiento. Y hoy, ¿qué se está produciendo? Precisamente algo muy similar, aunque hay un poco más de control porque ya no existen los grandes bancos de Wall Street. Los que quedan son bancos comerciales, pero siguen existiendo problemas básicos. Los esquemas de compensación siguen generando incentivos perversos para los propios traders de los bancos. Se incentiva a tomar posiciones con demasiado riesgo.

P.: Pero para llegar a ese momento la economía debería estar en niveles normales...

E.O.:
Claro, en contra de este argumento está el hecho de que la economía norteamericana todavía está en problemas, que hay casi nueve millones de desempleados, no hay crédito para el sector privado y que el consumo todavía no repuntó del todo. Se está produciendo una situación en la que Bernanke por un lado dice que no va a subir la tasa por el momento porque todavía la economía no está funcionando del todo bien, y por el otro lado están los presidentes de las reservas federales regionales que son más conservadores que dicen que hay que subir la tasa. Es el gran debate en el que se dividen las aguas. La respuesta la veremos en los próximos seis meses.

P.: ¿Piensa que habría que subir la tasa ahora?

E.O.:
Más allá de subirla o no, el hecho pasa por cómo termina la reforma en los mercados financieros; es una de las variables explicativas de la crisis. Obama tiene que ver si logra una reforma financiera profunda o cosmética, como quiere Wall Street. Hay que recordar que en 2006 el 41% de las ganancias totales del sector privado se generaron en el sector financiero; es una bestialidad. Además, hoy bancos como Goldman Sachs, a diferencia de antes, tienen garantía de los depósitos y además pueden recurrir a la ventanilla de la Fed y endeudarse al 0,6%. Es mucho mejor todavía la situación.

P.: ¿Qué va a ocurrir con el dólar?

E.O.:
Depende de lo que ocurra en el mercado de bonos en Estados Unidos. Hoy tiene un gran componente extranjero, por lo que es una cuestión geopolítica importante; tiene que ver con China, Japón, los países de la OPEP, que son los principales tenedores de títulos. No tienen la opción de cambiar a otra divisa porque no hay otra moneda de reserva. Pero si el mercado de bonos comienza a ponerse nervioso con los niveles de deuda que llega a tener Estados Unidos, entonces sí habría un problema inflacionario.

P.: ¿Aparecerán nuevos instrumentos financieros?

E.O.:
Hoy existe cierta aversión a productos muy complejos. Pero una realidad es que los mercados tienen memoria muy corta. Y si esta fiesta sigue, vamos a volver a ver productos estructurados porque es una muy buena manera de hacer dinero que nadie sabe bien cuánto estás haciendo porque son muy complejos. En Wall Street todo cambia para que nada cambie.

P.: En este escenario, ¿es un buen momento el acercamiento de la Argentina a los mercados internacionales de crédito?

E.O.:
Dado el período de bonanza de los mercados, es un momento para aprovechar porque estos mercados de repente están y en otros momentos ya no están.

Entrevista de María Iglesia

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