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Ocaso de Goldman Sachs: otra multa
Goldman Sachs International (GSI), filial londinense del influyente banco estadounidense, «no se propuso ocultar nada, pero sus sistemas y controles defectuosos significaron que el nivel y la calidad de sus comunicaciones con la FSA estuvieron muy por debajo de lo que esperábamos de una firma autorizada, declaró ayer Margaret Cole, directora ejecutiva del departamento de delitos financieros del FSA. El regulador precisó, además, que el banco había cooperado plenamente a lo largo de la investigación y aceptó un acuerdo en una fase temprana, por lo que se benefició de un «descuento del 30%» en la multa, una de las mayores jamás impuestas por la FSA.
Ayer un portavoz de Goldman declaró que la entidad estaba «complacida de la resolución de este asunto» que empañó su reputación.
A mediados de julio, el banco ya había aceptado pagar una suma récord de u$s 550 millones a mediados de julio para saldar la demanda de la SEC, interpuesta en abril de 2010 tras casi dos años de investigaciones. La SEC acusaba al banco de haber engañado a sus clientes por haber «omitido datos clave» al venderles un producto financiero llamado Abacus derivado de las llamadas «subprimes», en la primavera de 2007. Por aquel entonces estaba a punto de estallar la burbuja creada por la proliferación de las subprimes que apenas unos meses después desencadenó la crisis financiera mundial. Varios bancos británicos, y en particular, el Royal Bank of Scotland, parcialmente nacionalizado durante la crisis, resultaron penalizados porque garantizaron el Abacus, cuyo valor se hundió con el mercado inmobiliario y que pudo costar a los inversores en torno a u$s 1.000 millones. Goldman admitió haber proporcionado información incompleta a los inversores, pero siempre defendió que sus acciones no eran deliberadas.
La entidad norteamericana, que obtuvo enormes beneficios en Wall Street en los años 90, pasó en los últimos años de ser un banco de inversiones tradicional y especializado en fusiones-adquisiciones a convertirse en el líder de los mercados financieros. Pero en los últimos tiempos, la empresa más admirada de las finanzas estadounidenses ha perdido parte de su aura. Además de las acusaciones de los reguladores, el banco fue acusado a principios de 2010 de haber ayudado a Grecia a disimular la amplitud de su déficit público a Bruselas.
Agencia Reuters

