En horas el mercado habrá de enfrentar el hecho político y el económico más importante del año. El primero (el martes) es la elección legislativa de medio término. El segundo (el miércoles) es el nuevo paquete de estímulos de la Reserva Federal. La verdad es que en ninguno de los dos casos el mercado parece esperar grandes sorpresas; pero de todas formas lo sucedido con las acciones durante las últimas cinco ruedas sugiere que hemos tenido una gran paridad entre los que piensan que el nuevo escenario es mejor y aquellos que piensan en un sentido contrario. Pocas veces hemos visto en el pasado que una semana termine tan sin cambios: el S&P 500 ganó un 0,18 de punto cerrando en 11.118,49 unidades, el Dow perdió 14 puntos para quedar en 11.132,56 (el viernes trepó un 0,45%), el Russell 2000 retrocedió 0,18 de punto a 703,35, siendo el Nasdaq el único de los cuatro grandes índices del mercado que experimentó un movimiento significativo (gano un 1,1%). Esta pasividad contrasta con lo acontecido en las tres primeras semanas de octubre que hicieron que el Promedio Industrial ganara un 3,06%; el S&P 500, un 3,69%; y el Nasdaq, un 5,86%. Si miramos lo sucedido con los commodities, el escenario es similar. La diferencia está que si bien en promedio las materias primas incrementaron durante el mes su valor en casi un 5,4%, en la última semana avanzaron un 1,4%. La similitud surge cuando desagregamos esta última suba en sus componentes, donde podemos apreciar que mientras el precio del petróleo y el del cobre perdió cerca del 0,5%; el del oro ganó un 2,45%. Todo este comportamiento se puede vincular con el de los treasuries, cuya tasa a 10 años subió en el mes del 2,507% a 2,605% anual, mientras la tasa a 2 años retrocedió de 0.421% al 0.34% evidenciando la búsqueda de seguridad y el del dólar se ha mantenido prácticamente estable en lo que restó del mes.
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