11 de junio 2010 - 00:00

Ofensiva de Cameron ante Obama para salvar British Petroleum

Pelícanos cubiertos de petróleo fueron hallados en la costa de Luisiana y son tratados en un centro especial en Buras, en el mismo Estado. Ambientalistas advirtieron que la mayoría de las aves, peces y tortugas marinas morirán en silencio y sin ser vistos.
Pelícanos cubiertos de petróleo fueron hallados en la costa de Luisiana y son tratados en un centro especial en Buras, en el mismo Estado. Ambientalistas advirtieron que la mayoría de las aves, peces y tortugas marinas morirán en silencio y sin ser vistos.
Londres y Houston - La ira contra British Petroleum (BP) crece en Estados Unidos, y a la luz de las declaraciones de Barack Obama y sus funcionarios en los últimos días, todo podría desembocar en severas penalizaciones para la empresa. Ello encendió el temor entre empresarios británicos, que reclamaron al primer ministro, David Cameron, que tome cartas en el asunto.

Es por ello que el conservador Cameron, que asumió en mayo, dialogará este fin de semana con Obama. Según anunció, lo llamará para ayudarlo a contener el devastador derrame en el Golfo de México provocado por el colapso de una plataforma de BP, hecho que se transformó en un problema de magnitud para el presidente estadounidense. Pero la marea negra no es lo único que tratará de contener Cameron, sino también las represalias contra BP.

Obama fue crecientemente crítico con la empresa aunque no tomó, todavía, decisiones drásticas. Tras reunirse con congresistas republicanos y demócratas en la Casa Blanca, el mandatario dijo que quería actualizar las leyes estadounidenses contra la contaminación para asegurar que las víctimas del derrame sean debidamente compensadas. Las «víctimas», en un sentido amplio, podrían ser decenas de miles.

Los empresarios de Londres actuaron en voz baja, pero el alcalde de Londres, Boris Johnson, reconoció que encuentra «un poco preocupante» la retórica antibritánica en EE.UU.

Por su parte, el ex embajador británico en Estados Unidos, Christopher Meyer, advirtió que con casi un 40% de las acciones de BP en manos de compañías estadounidenses, la petrolera «es también bastante vital para los intereses de Estados Unidos, integrados enteramente a la infraestructura energética de ese país».

BP suplicó a los frustrados estadounidenses paciencia en torno al derrame, el peor en la historia de ese país y que ya lleva 52 días, mientras su valoración bursátil toca fondo.

Costas afectadas

El derrame afecta 190 kilómetros de la costa estadounidense del Golfo de México (sudeste), incluyendo refugios de vida salvaje en Luisiana e islas en Misisipi y Alabama. Además, amenaza las multimillonarias industrias de pesca y turismo de la región.

En otra señal de propagación de la mancha, concentraciones más densas de petróleo comenzaron a bañar las costas de Florida, donde hasta ahora sólo habían llegado bolas de alquitrán relativamente pequeñas.

En Gran Bretaña, dirigentes empresariales instaron al Gobierno, que asumió en mayo, a defender a BP, el mayor pagador de dividendos entre las firmas británicas que cotizan en Bolsa, contra las amenazas de Estados Unidos de expandir la responsabilidad de la energética por el derrame y presionar para que suspenda el pago trimestral a sus accionistas.

En una visita a Kabul, Cameron dijo ayer que «ésta es una catástrofe ambiental. BP necesita hacer todo lo que pueda por lidiar con la situación y el Gobierno de Gran Bretaña está listo para ayudar».

«Entiendo completamente la frustración del Gobierno estadounidense. Lo más importante es intentar mitigar los efectos y llegar a controlar el problema. Es algo que discutiré con el presidente estadounidense la próxima vez que hablemos», agregó.

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, evaluó por su parte que no cree que el derrame de petróleo de BP afecte las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña.

Endurecimiento

Sobre las tareas en el lugar de la catástrofe, el jefe de operaciones de BP, Doug Suttles, clamó: «Es muy difícil para la gente creer esto ahora, y lo sé, pero sólo lo pediré: dennos una oportunidad», dijo a la cadena de noticias CNN. «Tenemos que terminar este trabajo. Tenemos que arreglar este pozo», agregó. Tras evasivas, el Gobierno de Obama endureció su retórica en torno a BP en los últimos días. El fiscal general estadounidense, Eric Holder, indicó que «los estadounidenses no pagarán un centavo» por la limpieza del derrame en la región del Golfo y prometió mantener a BP como el principal responsable financiero.

A su vez, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, explicitó que BP debería suspender el pago de sus dividendos y que «ésa sería su mejor relación pública en lugar de sacar todos estos anuncios» publicitarios.

La compañía informó que tenía la flexibilidad financiera como para responder a los costos relacionados con el derrame, que a la fecha lo llevaron a desembolsar u$s 1.430 millones.

La empresa dijo que el sistema de contención había recolectado 15.800 barriles de crudo en un lapso de 24 horas. El total acumulado desde que fue instalado el sistema, la semana pasada, alcanzó los 73.324 barriles, según cifras de BP.

Agencia Reuters

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