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Olivos, luna y misterio: Kirchner se reunió a solas con Scioli
Repasaron el pasado y el futuro el martes a la tarde. aire de acuerdo, pero los proyectos son de a dos
Néstor Kirchner y Daniel Scioli se reencontraron en Olivos: una charla a solas, con señales y enigmas.
Sin testigos, el patagónico y el bonaerense conversaron durante más de una hora. Esa posibilidad latía desde que, el 9 de septiembre, Kirchner lapidó en público a Scioli en un acto en la Boca y agigantó una crisis embrionaria en el PJ de Buenos Aires.
Aquel reto público, en un acto en la Boca, molestó a Scioli y abonó la rebeldía de caciques del peronismo que comenzaron a pronunciar en voz alta lo que hasta entonces apenas susurraban: la alternativa de empujar al gobernador como candidato presidencial en 2011.
Relato
Tras la cumbre, Kirchner relató la charla con Scioli y la consideró «muy buena». Transmitió, además, que la relación con el gobernador es sólida más allá de tensiones eventuales. La traducción es simple: está seguro que Scioli no se rebelerá contra su mando.
Desglosó, en el mano a mano, otros asuntos: repitió que en los planes del Gobierno no figura la posibilidad de anticipar las elecciones. Pudo ser un anzuelo para que el huésped revele sus planes en ese rubro. «La provincia va a votar junto a la Nación», dijo Scioli.
En ese vals de refutaciones, el patagónico negó además que pergeñe cambios en el esquema de primarias. ¿Significa eso que descartó el atajo de las colectoras? No. Pero, sin modificaciones en la ley, el modelo de las boletas bis se acota dramáticamente.
A 24 horas del encuentro de Olivos, el patagónico blanqueó la reconciliación desde un escenario en Lanús. Allí, sin Scioli presente -suspendió su agenda por la muerte de un antiguo colaborador, Horacio Larrosa-, Kirchner dijo que el Gobierno respaldará «al gobernador» en la lucha contra la inseguridad.
Detonante
Paradoja o indicio, fue ese tema el que a principios de septiembre detonó la guerra Olivos-La Plata, luego de una frase equívoca del gobernador -«me atan las manos» le dijo a familiares de Carolina Píparo- que Kirchner tradujo como una transmisión de culpa hacia la Casa Rosada.
Como todos los invitados a Olivos en estos días -le ocurrió, ayer a la mañana a José Luis Gioja-, Scioli escuchó un diagnóstico esperanzado de Kirchner sobre la situación del Gobierno y, en particular, sobre los datos de imagen política e intención de votos.
El patagónico invoca datos sobre la buena hora K y la perspectiva para la presidencial de 2011. Con el mismo libreto martilló, ayer, al sanjuanino Gioja que, al igual que Scioli, prometió viajar mañana a Río Gallegos para participar del acto K contra el fallo de la Corte Suprema que ordena reponer en el cargo al ex procurador Eduardo Sosa.
El tránsito de Gioja por Olivos activó las sospechas de que llevaría una queja por la Ley de Glaciares y por la actitud «del puñado de senadores, entre ellos Miguel Ángel Pichetto y José Pampuro, que votaron el proyecto Bonasso. «Es un tema cerrado: Así se votó, así queda», le contó, por la noche, a los colaboradores que lo esperaban en la Casa de San Juan en la Capital.
Jugó con la intriga y las medias sonrisas cuando le preguntaron si habían conversado sobre la integración de la fórmula presidencial de 2011. El sanjuanino anima la ilusión de ser el vice de un Kirchner. Los suyos se fueron a dormir convencidos que ese podio está, desde ayer, más cerca.
La prematura felicidad de los giojistas debería ser, también, motivo de celebración para Scioli. La frase que se le atribuye de que con los Kirchner sólo le espera un destino de vicepresidente se diluye a medida que crecen las chances del sanjuanino.Anoche, desde Casa Rosada, anunciaban que se espera la presencia de más de diez gobernadores. El orador será Kirchner y, aunque por la tarde se especuló con que también concurriría Cristina de Kirchner a su regreso de Alemania, en Balcarce 50 se descartó esa posibilidad.
Scioli le confirmó al jefe del PJ que volará a Santa Cruz para expresar su solidaridad con Daniel Peralta y defender «la institucionalidad» pero aclaró -y se encargó de desparramar esa observación- que no quiere formar parte de un show que ataque a la Corte Suprema.
Temores
La convocatoria a Scioli - que en privado se confesaba dolido por el destrato del ex presidente y juramentaba que no llamaría a Olivos- sincera los temores del ex presidente por una eventual «liberación» del gobernador del esquema K, opción que puso en alerta a todo el peronismo.
Hasta los disidentes se paralizaron atentos a los movimientos del bonaerense. Una rebeldía del gobernador aterrizó, incluso, en los análisis de Mauricio Macri y Francisco de Narváez que, por separado, analizaron que ante una ruptura con Kirchner podría evaluar un pacto con Scioli.
Sin embargo, a pesar que no aborta los ensayos autonomistas ni apaga el malestar, la reunión del martes congela las maniobras que bullían en el peronismo con la pretensión de instalar a Scioli como un anticuerpo a Kirchner dentro del peronismo oficial.
El martes, a solas, en Olivos, Kirchner apaciguó al gobernador y se dio una dosis adicional del antídoto contra un estallido en el PJ. Sabe que sin Scioli en el ring cualquier rebeldía en el peronismo pierde contundencia.


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