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Olmos: “Historiar una pareja, pero evitando el cliché”
Alberto Olmos: “Las formas de ocio, incluso las que se consideran ocio inteligente, como lo es la literatura, están siendo sustituidas por otros formatos, fundamentalmente por las series de televisión”.
Nacido en Segovia en 1975, Olmos, es licenciado en periodismo, y fue destacado por la revista Granta en español en 2010 como "uno de los 22 mejores narradores en castellano". Lleva publicadas ocho premiadas novelas, la anterior a "Alabanza" lo hizo centro de polémicas por su actitud caústica y políticamente incorrecta. En su breve visita a Buenos Aires dialogamos con él.
Periodista: ¿Qué había en su libro "Ejército enemigo", que no llegó a nuestro país, que fue considerado en España controversial, polémico y agitador?
Alberto Olmos: Había mucha tecnología, mucho internet, mucha sexualidad, porno, violencia, insultos, una prosa muy áspera, un crimen, un publicista desencantado, un señalamiento de la hipocresía del progre solidario, de la retórica banal de los políticos. Es una novela que podría verse en la línea de las de Bukowski, de las de Houellebeck, políticamente incorrecta. La novela que sí llegó a la Argentina, "Alabanza", es distinta, no tiene nada de eso. Toca temas eróticos pero no con la crudeza de "Ejército enemigo".
P.: ¿La idea que lo impulsó a escribir fue repensar el erotismo?
A.O.: Tenía varias ideas y quería reunirlas en una novela extensa. Buscaba alejarme de mis otras novelas que a la gente le habían parecido demasiado cortas. Si bien no creo que una estética justifique una cantidad de páginas, un libro es un libro por lo que contiene. En "Alabanza" hay unas cuantas cosas. Yo soy de un pueblo de Segovia de unos mil habitantes. Tengo la experiencia de cómo es un pueblo, y nunca había escrito sobre eso, sobre la vida en provincias, en el interior. Era algo que tenía pendiente. Por otro lado tenía en la cabeza que el mundo literario está en crisis, que objetivamente se lee menos, que todo eso estaría a punto de explotar. Por otro lado, me interesaba trabajar ideas sobre la gestión de la propia identidad desde una perspectiva de desclasamiento, de individuo enfrentado al sistema. Y quería hablar también sobre las relaciones de pareja, sobre la sexualidad, impugnar los clichés sobre el amor. En "Alabanza" intenté analizar cómo nos creemos la ficción de que estamos enamorados y que la persona con la que estamos es la persona que nos correspondía. Esas ideas fueron las que me impulsaron ponerme a escribir.
P.: ¿Hay un género narrativo conductor de esas ideas?
A.O.: El género novela. Bueno, podría conceder que hay un misterio, si eso dice algo. Si bien a menudo hablo mal de los best sellers respeto al artesano que es capaz de contar una historia que entretiene. Me gusta, aunque no sea lo central, que el libro tenga una trama, un elemento que haga a la mecánica natural del relato, como una intriga, un misterio. Es algo que algunos pueden considerar que es el aspecto más comercia de las novelas. En "Alabanza" hay un misterio, pero no es una novela de misterio. Si en "Ejército enemigo" utilizaba elementos del thriller, descubrir los motivos de un crimen, "Alabanza" es una novela realista con un misterio, en la que hay algunos momentos de posmodernidad, como una serie de listas de recuerdos concretos y sueltos. Quería que hubiera un misterio, una trama, un enigma, un sentido, que es algo que los escritores de mi generación desprecian a la ligera, como si contar una historia fuera fácil. Es una artesanía, algo que como ya dije respeto porque es más compleja y meritoria que la genialidad. La genialidad te sale y ya está. Diría que los que desprecian la artesanía de un relato es porque no saben hacerlo, y de genios no tienen nada.
P.: ¿Por qué su supuesta novela erótica comienza con Sebastián diciéndole a Claudia, una pareja en viaje de vacaciones, "no estoy enamorado de ti"?
A.O.: Esa frase no corresponde a la ruptura de la pareja protagónica sino a la normalización de una evidencia. Busqué reflejar una pareja contemporánea que escapa al cliché romántico, y lo mejor para eso era que fueran conscientes de que "estar enamorado" es una idea del siglo XVIII que hoy es apenas un eslogan publicitario. El amor es una ficción, un autoengaño. La realidad es que uno está con alguien con quien está a gusto, pero también con alguien que podría ser cualquier otra persona, entre muchas otras. Todo es según cómo te zarandea la vida. Es el azar el que nos empareja. Lo que quería reflejar en ese inicial: no estoy enamorado de ti, es que ese otro no es la única persona, la única mujer o el único hombre que hay para mí. No existe "el amor de mi vida".
P.: ¿Hay en "Alabanza" un trabajo desde la literatura del yo en ese regreso a un pueblo donde sucede la historia?
A.O.: Mi primera novela "A bordo del naufragio", la escribí a los 21 años y la publiqué a los 23, y era una novela muy del yo, era autoficción. Fui finalista en 1998 del Premio Anagrama, cuando ganó Roberto Bolaño con "Los detectives salvajes". Todas mis novelas son sobre personas que conozco o mundos en que he vivido. Tengo un par que transcurren en Japón, porque estaba viviendo allí. "Alabanza" no es autobiográfica, en cuanto a la historia de la pareja, pero los recuerdos que tiene Sebastian del pueblo tienen que ver conmigo. Incluso el pueblo que recorre es mi pueblo. Muchos aspectos por lo tanto son autobiográficos.
P.: Sebastian es un escritor que escapa de la ciudad y vive como en la ciudad, que escapa de la literatura para hacer literatura, que va a contar de sus diversas amantes estando con una amante.
A.O.: Con una novia, hace muchos años que están juntos. Sebastian planea escribir "La amadas", un libro de cuentos sobre todas las mujeres con las que se acostó. Es un escritor que huye de la ciudad, de internet, del mundo literario porque lo considera nocivo para la escritura, para una literatura que está desapareciendo como literatura.
P.: ¿Vamos hacia un mundo sin literatura?
A.O.: Me pareció interesante plantearlo. No creo que la literatura se extinga completamente pero lo cierto es que el número de lectores es escaso, y no se están generando nuevos lectores. Las formas de ocio, incluso las que se consideran ocio inteligente, como lo es la literatura, están siendo sustituidas por otros formatos, fundamentalmente por las series de televisión. Así como hay gente que ve series de televisión para entretenerse, hay otros que las eligen porque creen que ven algo noble, gente que ve "Breaking Bad" como antes leía la novela del momento. No se subrayan páginas pero se ven los capítulos varias veces, y se citan frases y fragmentos. Las series están compensando la porción de mito y de ficción que daba la novela. La literatura es exigente. Leer un libro supone un esfuerzo, estar en soledad, recorrer páginas activamente. Uno se enfrenta a una pantalla y pasan cosas, no hay que hacer ningún esfuerzo. Estamos en desventaja respecto al mundo audiovisual. Creo que se irán dando pasos hacia la desaparición pública de la literatura. Será solo un placer de minorías, como lo es hoy la ópera o el ballet.
P.: Sebastian se encierra a escribir, mientras Claudia recorre el pueblo e investiga un crimen ocurrido 30 años atrás. Principio y final se conectan. ¿Buscó una fórmula clásica?
A.O.: Creo que ese rasgo debería aparece a medida que se transita "Alabanza". Las novelas deshuesadas, como dice Vargas Llosa, sin trama, sin estructura, me parecen sin respeto por el lector. No son novelas son diarios, ensayos. Quería que la trama de lo que investiga Claudia funcionara como un esqueleto que da armonía a las distintas ideas y reflexiones que se despliegan en una novela que comienza con un prólogo y concluye con un epílogo, y tiene una estructura clásica en tres partes -Broma, Prejuicio, Mentira- la primera trata sobre el pueblo, la segunda sobre las relaciones sexuales, y la tercera sobre la literatura y la conclusión del enigma.
P.: ¿Con qué autores relaciona su novela?
A.O.: Tuve bastante en mente al Javier Marías de "Corazón tan blanco , en la frase larga más o menos reflexiva, y que es una novela a la que considero la última gran novela de la cultura española. Siendo apocalíptico diría que la última novela española perdurable se publicó en 1992.
P.: ¿"Alabanza" supone una visión pesimista sobre el futuro de la letras?
A.O.: Es un libro más positivo que negativo. Acaba dándole un sentido al hecho mismo de la literatura. Si bien se cuentan algunos dramas, creo que es un libro luminoso. Entre mis libros es el más humanista y reconfortante. Si "Ejército enemigo" es muy cínico, muy destructivo, muy me da todo igual, "Alabanza" es bastante más digerible.
P.: ¿Qué está escribiendo ahora?
A.O.: Escribí un libro de cuentos, "Todos cuantos vagan", que quedó finalistas en el Concurso Internacional Ribera del Duero que ganó Samanta Schweblin. Dado que espero publicarlo el año que viene voy a añadir, quitar y reordenar los cuentos. Empezar una novela me da ahora un poco de pereza. En "Alabanza" he puesto todo lo que podía o sabía hasta ahora.
Entrevista de Máximo Soto


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