Se parte de la fantasía de que el tango paga, y no sólo en términos de buen rédito económico. Eso lleva a muchos a meterse, viniendo desde otras músicas y con otros pasados, con el género rioplatense de proyección internacional. Pero no todos logran insertarse finalmente en un mundo que es menos color de rosa de lo que se supone. Porque no les da el cuero artístico, no entienden en verdad de qué se trata el asunto, no logran decodificar su intimidad estética o no terminan de insertarse en el mercado y obtener una porción de la torta. El de Omar Mollo es un caso emblemático de alguien que viniendo del rock, con un largo pasado en ese género y con un nombre hecho, decidió cambiar de bando hacia el tango y sí tiene excelentes resultados. Hace ya un tiempo que Mollo dio el salto y, desde entonces, grabó discos, cantó en muchos lugares del país y armó una red de trabajo europea con base en Ámsterdam, una ciudad en la que pasa buena parte de cada año y que lo ha acogido como a un hijo propio. "Tangazos" es un álbum sencillo, grabado en vivo en el ND/Teatro, con muchas piezas clásicas y acompañado por un trío conformado por Diego Ramos, Hugo Satorre y Hernán Cuadrado, más algunos instrumentistas invitados. Pero la gran virtud está en la "tanguidad" de Mollo; mucho más profunda que la de muchos que nunca pasaron por otras músicas.
| Ricardo Salton |



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