29 de febrero 2012 - 00:00

Opción: reformar o reprimir

Moscú - La posible elección a la presidencia del exmandatario y actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, podría propiciar la liberalización del sistema político, pero también podría llevar al poder a acentuar su política represiva, según expertos y opositores.

«Por ahora miro el porvenir con mucha preocupación», escribió recientemente en el periódico Novaia Gazeta el dirigente opositor Vladimir Rijkov.

En un acto político que reunió a decenas de miles de partidarios del primer ministro, Putin describió la situación actual como una «batalla por Rusia» y acusó a quienes no lo apoyen de «traicionar a la patria».

Perspectiva

Para Rijkov, Putin podría optar por la represión si se vuelven a registrar importantes manifestaciones opositoras después de los comicios del 4 de marzo.

No obstante, «cabe barajar otra hipótesis». Así, el poder podría optar por reformar el sistema electoral, bajando el umbral de 7% para permitir el ingreso de un partido en la Cámara baja del Parlamento o restableciendo las elecciones para gobernadores, tal como lo prometió el actual mandatario Dimitri Medvédev, durante las masivas manifestaciones opositoras de diciembre pasado.

«Si no hay negociaciones (con la oposición), la situación nos hará recordar a la de Belgrado durante los dos últimos años de Milosevic», agregó Rijkov, refiriéndose al presidente serbio Slobodan Milosevic, quien enfrentó durante meses manifestaciones de opositores convencidos de que había habido fraude en las elecciones.

Para Elena Pozniakova, del Centro de Tecnologías Políticas, «las pasiones van a atenuarse después de los comicios. El descontento se va a mantener en un estado latente», puntualizó.

Descontento

Putin sigue teniendo «un amplio apoyo de la población» y, pese a que su popularidad bajó, «la mayoría lo sigue apoyando», estimó. La analista afirmó que el régimen no está en condiciones de volverse más represivo y pronosticó una «liberalización progresiva» del sistema político.

Para Nikolai Petrov, del Centro Carnegie de Moscú, el descontento que viene manifestando desde diciembre parte de la población llevará al régimen a cambiar.

Las elecciones legislativas de diciembre, tras las cuales representantes opositores denunciaron fraudes, «no causaron la protesta, sino que la desencadenaron. La verdadera razón fue el descontento acumulado, el cual no se va a acabar con las elecciones», estimó.

Para Petrov, a las repercusiones a mediano plazo de la crisis financiera europea se agregarán «reformas impopulares», como la del sistema de jubilaciones, lo cual podría acentuar el descontento.

Agencia AFP

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