21 de octubre 2009 - 00:00

OPOSICIÓN EXPLICA SU LIBRETO EN HARVARD

Julio Cobos
Julio Cobos
La manía de Néstor Kirchner de entrever complots alcanzará, el 30 de octubre, la cima de su obsesión. Ese día, en la lejana Boston, sus más odiados -y temidos- enemigos políticos celebrarán una cumbre, gestada vía Brasil, para explorar el caso argentino. En la escuela de gobierno de Harvard, que celebra a los Kennedy, en Massachusetts, un puñado de dirigentes criollos y estadounidenses se sumergirá en la experiencia argentina, convocado por Roberto Mangabeira Unger, ex ministro de Asuntos Estratégicos de Lula da Silva

El motivo por el que Kirchner podrá elucubrar sobre una conspiración sinárquica en tierras extranjeras, y con patrocinio foráneo, es que en la conferencia sobre la Argentina no está previsto, al menos por ahora, que participe ningún portavoz K.

El mero repaso de la nómina de invitados bastará, a simple vista, para irritar la sensibilidad de la Presidente y de su esposo. Para el ciclo, Mangabeira Unger convocó a Julio César Cleto Cobos, Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez, Margarita Stolbizer y a Mario Das Neves.

Susceptibles, los Kirchner podrán tentarse con presunciones escandalosas. En frío, un asesor exclusivísimo de Lula organiza un encuentro para abordar la situación del país junto con dirigentes de EE.UU., sin que haya, en la mesa, nadie que profese la religión oficial.

Un observador desprevenido, aquel que se detenga apenas en los carteles indicativos de los oradores, no detectará el «detalle». En definitiva, verá al vicepresidente del Gobierno, además de a un ex presidente y a un gobernador, ambos del partido «de gobierno».

La literalidad, en ese caso, será traicionera: tres -quizá cuatro- de los expositores son críticos, o abiertos opositores, a los Kirchner, al punto que figuran como potenciales candidatos para enfrentar al Gobierno en la presidencial de 2011.

Mangabeira -que incorporó a su currículum que le dictó clases a un joven Barack Obama (un mito carioca sostiene que el presidente estadounidense afirmó que fue su «mejor profesor»)- conoce esas sutilezas.

Si no las conociera pudo, de todos modos, consultar a su amigo Lula da Silva, a través de quien conoció a Duhalde, con quien se vio en Buenos Aires hace 40 días.

Durante esa estadía, a fines de agosto, también se reunió con Cobos -que sentó a la mesa a Rodolfo Terragno-, Das Neves y De Narváez. Completó, en esos contactos, el circuito de la comitiva que el 28 de octubre partirá, en manada, rumbo a Estados Unidos.

Tendrán, los Kirchner, motivos para arder: el libreto que repiten Cobos, Duhalde y De Narváez fulmina, en cada detalle, el modelo K. El bonaerense, incluso, llegó a plantear el riesgo de que Cristina de Kirchner no termine su mandato. ¿Lo repetirá en Harvard?

La coyuntura les obsequió, en estos días, dos episodios: el escrache que en Mendoza sufrió la embajadora de Obama en Buenos Aires, Vilma Martínez, y el caso Kraft. Los dos hechos resultan inquietantes para los oídos de Estados Unidos. ¿Qué paladar crítico obviaría ese manjar?

En cierto modo, la voz menos explosiva contra los Kirchner podría ser la de quien nada tuvo -ni tiene- que ver, con los Kirchner: Stolbizer. Margarita se animó, incluso, a coincidir tangencialmente con la Casa Rosada en el proyecto de reforma de la Ley de Radiodifusión.

Esta tarde, desde el Sur, llegará una postal anticipatoria de la «conspiración» de Harvard: Das Neves y Duhalde compartirán la apertura del Mundial juvenil de ajedrez, en Puerto Madryn. Fue el caudillo de Lomas quien le ofreció ese evento al chubutense.

Sin embargo, el show más luminoso -o el más turbio para el Gobierno- deberá esperar hasta fin de octubre. En la lejana Boston, promovida por un ladero de Lula, y con los más temidos -y odiados- enemigos de Kirchner.

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