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Otra causa pendiente de su paso por la Argentina
En junio de 2001, Aerolíneas atravesó una de sus peores crisis con suspensión de vuelos a varios destinos internacionales y la presentación de un plan de achicamiento por parte de la SEPI que fue resistido por los sindicatos, con importante respaldo de la sociedad. La crisis se acentuó más por el atentado a las Torres Gemelas en septiembre y las dificultades del Gobierno de De la Rúa.
El Gobierno español decidió (o eso hizo creer) que debía irse de Aerolíneas con cierto decoro. Por eso convocó a concurso de acreedores de la compañía y la vendió por 1 dólar al grupo Marsans de Díaz Ferrán, Gonzalo Pascual, y Antonio Mata como accionista minoritario.
España también dispuso una suma de u$s 800 millones para que Marsans destinara a la empresa. De ese total, los primeros 50 millones llegaron en el primer trimestre de 2002, luego de la devaluación, de modo que fueron suficientes para que Aerolíneas se normalizara. Otros u$s 200 millones sirvieron para negociar y acordar con los acreedores más importantes, empezando por los bancos. Pero del resto se supo casi nada: como si se hubiera escurrido entre la SEPI, Mata y el grupo Marsans. Díaz Ferrán también tiene pendiente ese litigio en España.
S.P.


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