¿Una cerveza nueva para competir con la mayor cervecera del mundo? Es el proyecto de Cervecería Patagonia Primitiva ( CPPSA), que lanzará con una inversión de u$s 1 millón al mercado la marca Primitiva. La intención no es menor: pelearle una porción de mercado a Quilmes, cuya propietaria es el grupo belgo-brasileño InBev.
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Este monstruo no sólo tiene Quilmes, Brahma-Antarctica y Stella Artois, sino que además acaba de comprar Anheuser-Busch, que fabrica Budweiser, la tercera marca de la Argentina en ventas.
Primitiva -un nombre al menos curioso para un producto que aspira a un mercado joven y «contemporáneo», como cualquier marca de cerveza-se destilará en la planta cervecera más antigua del país, construida en 1884 y ubicada en la provincia de Santa Fe. CPPSA, que es 100% de capital nacional, promete que hará su producto «con materias primas seleccionadas y sin conservantes».
La producción arrancará con un millón de botellas por mes, casi una gota en el océano respecto del consumo de la rubia bebida en el país. Sin embargo, sus fundadores aseguran que exportarán parte de su producción.
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