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Otra cumbre: esposas de líderes (faltaron dos primeros caballeros)
Barack Obama y su mujer, Michelle, cuando arribaron ayer a Londres para participar de la cumbre del G-20.
Las apariciones sociales de Michelle Obama desde que su marido ganó la presidencia de EE.UU. en noviembre se convirtieron en la delicia de los seguidores de la moda, que ya hicieron de la primera dama de Washington un icono de la estética.
No podría ser de otra manera en su visita de mañana al Palacio de Buckingham, donde a los Obama se les dispensará un trato prioritario ya que tendrán una audiencia por separado con la reina de Inglaterra al margen del resto de jefes de Estado y de Gobierno. La expectativa es incluso superior a la que generó la visita al palacio de Carla Bruni, de quien se analizó cada prenda, cada peinado y cada gesto ante la familia real británica. La primera dama francesa sólo suele acompañar a su esposo cuando realiza visitas de Estado -éste no es el caso-, así que habrá que esperar a la cumbre de la OTAN en Estrasburgo del próximo sábado para asistir al «gran duelo» del glamour.
Michelle y Carla aparte, hay más alicientes en esta «otra cumbre», en la que Sarah Brown, que trabajó como relaciones públicas hasta 2000, quiere reducir al máximo la imagen de frivolidad que tienen las visitas de las primeras damas y que los paparazis no las sigan sólo en sus excursiones a las boutiques.
Sin embargo, Sarah ya fue criticada por la prensa británica por preparar «con torpeza» las actividades de las primeras damas, según las palabras del diario conservador The Times. Afirma este medio que la invitación enviada por la mujer del premier británico en febrero pasado causó sorpresa entre los diplomáticos de los respectivos países porque contenía errores de gramática y porque era excesivamente minuciosa sobre aspectos de la agenda, como los preparativos de la foto de familia de las primeras damas.
Con las ausencias de Bruni, y previsiblemente también de la primera dama italiana, Veronica Lario, la prensa británica fija sus ojos en Sonsoles Espinosa, esposa de José Luis Rodríguez Zapatero; en Margarita Zavala, primera dama de México, y en Laura Harper, esposa del presidente canadiense. De la española se destaca su estilo a la hora de vestir y sus aptitudes vocales como cantante; de la mexicana, que es la primera dama de la historia de México que tiene su propia carrera política, y de la canadiense, que es una gran aficionada a las motos.
Sólo dos mujeres representarán como mandatarias a sus países en el G-20, la presidente argentina, Cristina de Kirchner, y la canciller alemana, Angela Merkel, pero ninguna de las dos viajará acompañada por el «primer caballero» de la nación. Joachim Sauer, el profesor de física cuántica esposo de Merkel, que raramente se deja ver en público, tenía un compromiso previo, y Néstor Kirchner también prefirió dejar pasar la ocasión de viajar a Londres.
Agencia EFE


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