En particular, se reabrirán las puertas de la controvertida planta para la producción de agua pesada en Arak, una preocupación de la comunidad internacional porque está destinada a alimentar un reactor anexo en construcción y en condiciones de producir plutonio, el elemento más usado en los artefactos nucleares a fisión.
El acuerdo técnico con la AIEA sobre la hoja de ruta para las próximas inspecciones y controles a realizar en tres meses llega a pocos días del encuentro con el Grupo 5+1 en Ginebra, donde los negociadores volverán a encontrarse el miércoles 20 con el objetivo de alcanzar un acuerdo de principios que permita establecer controles plenos a cambio de un alivio parcial de las sanciones económicas que pesan sobre Teherán.
Si bien las previsiones sobre la próxima ronda entre Irán y el G-5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, esto es, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, más Alemania) son controvertidas, en Teherán se llegó a un objetivo que se había buscado en las doce reuniones precedentes, desde enero del año pasado.
Según analistas, ésta es otra señal de que la apertura del nuevo presidente Hasán Rohaní es concreta. Se trata de un "primer paso" en un "marco de cooperación", como se precisa en la declaración conjunta firmada en Teherán por el jefe de la organización nuclear iraní, Alí Akbar Salehí, y por el director general de la AIEA, Yukiya Amano.
Con todo, Amano advirtió que, luego de este "importante paso adelante, se precisa hacer mucho más". Una vez realizado el acuerdo preliminar, precisó el diplomático japonés, también se debatirá sobre nuevas inspecciones en Parchín, la base militar convencional al sureste de Teherán, hasta ahora fuente de gran discordia. Es que la AIEA sospecha que a comienzos de la presente década se realizaron allí pruebas de detonación de cabezas atómicas, a pesar de dos inspecciones parciales infructuosas realizadas en 2005.
Según Amano, al realizar un gesto que Salehi definió como de "buena voluntad", Irán se comprometió no obstante a proveer información y a hacer inspeccionar de nuevo el complejo de Arak.
La planta fue condenada por algunas resoluciones de la ONU desde 2006 y está sospechada de formar parte de un presunto "plan B" para la producción de bombas de plutonio si se bloqueara el programa basado en uranio, cuyo enriquecimiento al 20% es el objeto de las negociaciones entre Irán y el Grupo 5+1.
Una mina propia de uranio, los nuevos reactores de investigación, los sitios de las próximas centrales atómicas, las instalaciones y las técnicas de enriquecimiento de uranio son otros objetivos de las inspecciones y controles recién acordados.
Para la próxima ronda del 20 de noviembre entre Irán y el Grupo 5+1, la ambivalencia de las expectativas fue sintetizada por el canciller francés Laurent Fabius, acusado de haber hecho fracasar un acuerdo casi alcanzado el sábado. "No estamos lejos de un acuerdo", pero "todavía no llegamos", dijo.
| Agencias ANSA, EFE, AFP, Reuters y DPA |


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