Oyarbide rechazó recusación de Macri con duras críticas

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El juez federal Norberto Oyarbide rechazó ayer la recusación que presentó la defensa de Mauricio Macri en su contra y elevó este planteo y la apelación al procesamiento del jefe de Gobierno en la causa de las escuchas ilegales para que los evalúe la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional. Con un duro escrito, el magistrado sumó un capítulo más a la polémica que se desarrolla entre él y el alcalde porteño, quienes se acusan mutuamente de usar la pesquisa en función de intenciones políticas.

Es la segunda vez que Oyarbide utiliza una instancia procesal de carácter menor -como un auto o el rechazo de una recusación- para responder a las acusaciones públicas de Macri, ampliando el dicho tribunalesco que indica que los jueces «hablan por sus sentencias». En el estado de agitación planteada entre el juez federal y jefe porteño, los fallos se distancian demasiado en el tiempo.

Frente a este panorama, el rechazo de la recusación se convirtió de, prácticamente una cuestión de forma (como sucede en general), en una dura respuesta del juez a la estrategia defensiva del procesado. En su escrito, Oyarbide destaca que «la defensa de Macri realiza un análisis sesgado, parcial, antojadizo de los fundamentos expuestos por este juez». También ironiza sobre los argumentos de los abogados del jefe de Gobierno al calificar de «temerarias» sus conclusiones sobre el sobreseimiento del ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro. Macri había señalado que con los mismos elementos que perdonó al ministro, el juez lo procesó a él.

Otro de los puntos más fuertes del informe se refiere a las declaraciones del ex senador Héctor Maya, quien aseguró en una entrevista que Oyarbide le habría dicho en noviembre pasado que se iba a «llevar puesto a Macri» por supuestas presiones del kirchnerismo. En este punto, el juez apela a una conocida fórmula periodística y señala que «resulta llamativo y da cuenta de la falsedad de las afirmaciones efectuadas por el ex senador, que por un lado negara la existencia de testigos y/o de cualquier otro elemento probatorio para fundar sus, desde ya, desafortunadas afirmaciones».

También llama la atención sobre el hecho de que «Maya haya decidido revelar una supuesta conversación que mantuviera con este juez, allá por noviembre o diciembre del año próximo pasado -sin precisar una fecha medianamente exacta- recién a esta altura de la investigación». Más adelante, agrega que «el ex senador Maya aparece hoy como aliado político del Sr. Macri».

En respuesta a estas acusaciones, Oyarbide carga contra Macri y sus abogados, Santiago Feder, Ricardo Rosental y Alejandro Carrió, y asegura que han intentado desde un principio «contaminar la investigación con cuestiones ajenas a la labor judicial y más propia del terreno que transita el imputado -me refiero al político-».

Respecto de las notas periodísticas presentadas por la defensa, que en su mayoría se referían a dichos del juez sobre una posible citación de Macri o declaraciones de ese tenor, Oyarbide afirma que de ellas «no surge ningún comentario que pueda poner en duda la falta de imparcialidad de mi parte».

Por último, Oyarbide se refiere a las objeciones señaladas por la defensa del jefe de Gobierno porteño respecto a la fundamentación de su procesamiento y las supuestas similitudes con la situación de Montenegro, sobreseído por supuesto encubrimiento en ese caso. El juez repite que el análisis de los abogados es «recortado y caprichoso» y que sus afirmaciones «son francamente ofensivas». Irónico, también recuerda a la defensa que «no es ésta la vía hábil que deben utilizar los letrados» para apelar su resolución.

Luego, Oyarbide se limita a señalar que «no emití una opinión intempestiva e infundada como desean mostrar los distinguidos letrados», así como destaca que «cumplí con la obligación de expedirme respecto de la situación concreta que a mi consideración se sometía, con la responsabilidad y compromiso que esta investidura requiere».

Poco antes de rechazar la recusación y elevar el planteo a la Cámara, el magistrado ya había concedido el recurso de apelación de la defensa de Macri contra su procesamiento como supuesto partícipe de una asociación ilícita dedicada a las escuchas ilegales. El jefe de Gobierno está imputado por las pinchaduras a los teléfonos de su cuñado, Néstor Leonardo, y de Sergio Burstein, familiar de las víctimas de la AMIA.

Además fueron elevadas al tribunal de alzada las apelaciones a los procesamientos del ex ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, por supuesto encubrimiento y de los jueces de Misiones que ordenaron las intervenciones, Horacio Gallardo y José Luis Rey, por supuesta asociación ilícita. La misma sala de la Cámara ya confirmó una vez a Oyarbide en la causa.

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