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Pablo Schoklender le apunta a Hebe
Hebe de Bonafini
Instalado nuevamente en Buenos Aires, Pablo Schok-lender se dedicó a revisar con sus abogados el escrito que prevé llevar a Tribunales una vez convocado a indagatoria, un trámite que Oyarbide todavía no resolvió si completará.
El también exapoderado de las Madres tiene resuelto contestar todas las acusaciones expuestas por Di Lello. En su pedido de indagatoria sobre más de 60 sospechosos, el fiscal listó medio centenar de presuntos delitos achacados a los hermanos Schoklender, a su entorno de socios y a Alejandra Bonafini, hija de la titular de las Madres.
Si bien Di Lello no acusó a Hebe de Bonafini, este diario pudo saber que Pablo apuntará hacia la dirigente en las supuestas irregularidades detectadas durante la investigación. En concreto, alegará que la presidenta de la entidad estaba al tanto de la «ingeniería financiera sui géneris» implementada por los hermanos Schoklender, y que de hecho habría sido la principal responsable de aplicarla.
La explicación girará en torno a las necesidades financieras de la Fundación Madres en la ejecución de la misión Sueños Compartidos. El exapoderado dirá que el Gobierno nacional sólo entregaba fondos contra los certificados de avance de obras, lo que conspiraba contra el pago en término de los salarios de los trabajadores. La Fundación Madres contaba con más de 5.000 trabajadores en todo el país, dedicados a la construcción de viviendas sociales para la misión Sueños Compartidos.
Si bien Pablo Schoklender dejó de tener contactos con su hermano mayor, ambos compartirán esta línea defensiva. Y también esperarán el resultado de una pericia clave: la revisión de las firmas atribuidas por los hermanos a Hebe de Bonafini en un contrato entre las Madres y la firma Meldorek, de Sergio, que fijaba pagos a favor de la compañía por parte de la fundación a cambio de la entrega de las viviendas. Una primera pericia ordenada por Oyarbide estableció que las firmas eran apócrifas, pero ese estudio fue impugnado por los acusados al señalar que no habían sido convocados sus peritos.
Una eventual confirmación de la veracidad de la firma de Bonafini en ese contrato fortalecería la estrategia de los principales sospechosos de alegar que la dirigente estaba al tanto de todos sus movimientos como apoderados.
Mientras tanto, Sergio Schoklender volverá hoy a Buenos Aires luego de haber pasado enero en su casa en el country El Patacón, allanado por Oyarbide al inicio de la investigación. A diferencia del último tramo de 2011, el mayor de los hermanos prometió reducir su nivel de exposición y limitar los contactos con los periodistas. Desde septiembre, cuando asumió su propia defensa, las visitas de Sergio a Tribunales se hicieron casi diarias, así como sus apariciones en programas de radio y televisión.


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